La primera fue pionera de programas infantiles de la televisión ecuatoriana con ‘El club de los niños’; la segunda logró popularidad con los mensajes de su espacio ‘Guayaquil radiado’, por emisoras como Cóndor.
Al evocar nombres de personajes y programas identificados a plenitud con la evolución de la radio y televisión en nuestro medio, en aquella extensa lista tienen capítulos especiales la actriz guayaquileña Ángela Játiva de Constante y la productora de origen peruano Ana Huancayo Atocha. Ellas por su profesionalismo y carisma ayudaron a masificar tales campos del periodismo y pusieron una alta cuota de entretenimiento para la comunidad seguidora de sus actuaciones.
Ángela Játiva desde su época de colegiala en el Guayaquil cultivó el teatro y más tarde en el conservatorio Antonio Neumane se preparó en recitación, arte dramático y piano. E ingresó al mundo del radioteatro, pues participó con reconocidas figuras en las audiciones de varias emisoras locales, además colaboró en los actos de la revista radial Vida porteña, de Sixto Vélez y Vélez.
Pero uno de los programas por los que más se recuerda a Ángela Játiva es ‘El club de los niños’, que por cerca de catorce años mantuvo en el Canal 4 de televisión, que salió al aire en 1960. Cuántos compatriotas todavía recuerdan la figura de la actriz y conductora de 29 años haciendo el papel de una dulce abuelita, que daba consejos diversos mientras los niños cantaban, recitaban, contaban cuentos, hacían dramas, etcétera.
El programa ‘El club de los niños’, por ser el primero de su género en la televisión ecuatoriana, tuvo una enorme acogida y convirtió a su principal animadora en un verdadero referente, al que se unieron precoces figuras como Italia Valverde, María Eugenia Marriot y otros niños que incluso realizaban un noticiario. Ella se ganó del público y la comunidad que conoció su recomendable labor el calificativo cariñoso de ‘la abuelita Ángela’.
Ana Huancayo Atocha unió a sus dotes de excelente locutora de agradable y refinada dicción, un indesmayable apego al trabajo como productora radial. Por más de 40 años laboró como productora de programas en algunas emisoras porteñas, que le cedieron sus espacios para acrecentar sintonía.
Uno de los programas que dio celebridad a la productora peruana fue ‘Guayaquil radiado’, que se escuchó después del mediodía por radios como Cóndor. Ahí, con su original estilo de locutar novedades, promocionar productos de consumo masivo y de enviar los famosos mensajes musicales contratados por hijos, esposos, novios, amigos, etcétera. Ana Huancayo ofrecía momentos entretenidos y por eso las familias no perdían la oportunidad de sintonizarla en los radios Philco, RCAVíctor, Telefunken y de otras marcas que aún no le habían otorgado el pase completo al televisor.
Tampoco faltó el humor de algún vecino guayaco que se inventó y masificó la idea de que en sus dedicatorias Anita ponía las canciones no tan acordes con las circunstancias, como al improvisar el mensaje con voz clara y calificativo meloso el ‘saludo de la amiga de las iniciales R. M. T. a su querido amigo de las iniciales C. O. A., a quien recuerda permanentemente, le dedica la guaracha La pacharaca’.
O cuando expresaba que ‘el novio de las iniciales M.R.P. saluda al amor de sus amores la señorita A.C.G. y le dedica para su deleite el valse Tu culpa (‘Tronco seco’).
Esto, pues, a breves rasgos, la labor de dos figuras que a través de su gestión artística y empresarial inscribieron sus nombres en la memoria de los guayaquileños que las evocan con emoción.