Proyecto busca bajar contaminación que sufre el río Tahuando, que circunda la ciudad.
Desde hace dos años los desperdicios (sangre, vísceras, alimento no excretado) del camal municipal de esta ciudad, ya no son arrojados al sistema de alcantarillado público y tampoco al río Tahuando.
Un novedoso proyecto, implementado por la Empresa Municipal de Rastro, el Municipio de Ibarra y la organización Productos Cárnicos del Norte (Procanor) permiten aprovechar todos esos desechos para la elaboración de abono orgánico.
Esto como parte de un plan que busca aplacar en algo la exagerada contaminación que por años ha sufrido el río Tahuando, uno de los afluentes que circunda la ciudad.
El proceso que, según sus mentalizadores es único en el país, comienza con la recolección diaria de todos los desechos, cuyo volumen alcanza un promedio de una tonelada.
Este material es trasladado en tanques y volquetes a un centro de compostaje, ubicado cinco kilómetros al norte de la ciudad, en una montaña donde no hay población y tampoco riesgo de contaminación.
Unas grandes camas de cemento y galpones construidos técnicamente, a manera de invernaderos, reciben los desechos que anteriormente pasaron por una mezcladora.
Esa masa mal oliente y de una consistencia desagradable, luego de un proceso de secado y tratamiento con bacterias, que dura cuatro semanas, se transforma en un fertilizante inodoro de alta composición química y de importantes beneficios para el campo agrícola.
BioProcanor, es el nombre con el que fue bautizado este abono que, desde hace más de un año, se comercializa a productores agrícolas en dos presentaciones: sólida y líquida.
Según Luis Cevallos, gerente de la Empresa de Rastro, esta iniciativa que fue recomendada por la empresa Tecnobío, de la ciudad de Guayaquil, de a poco se está convirtiendo en una microempresa autosustentable.
“Lo que anteriormente se botaba a las alcantarillas y al río, ahora es bien utilizado para beneficio del campo”, expresa.
Además, señala, que con las ganancias que se generan por la venta del abono, que se expende especialmente a productores florícolas y frutales, se busca fortalecer el proyecto particularmente en la socialización y comercialización.
En la actualidad la producción diaria bordea un aproximado de 15 sacos (de 42 kg) de abono sólido y cinco galones de abono líquido. Cada bulto de BioProcanor se expende en 6 dólares, mientras que el galón tiene un costo de 2 dólares.
Para Carlos Espinoza, uno de los responsables de la planta procesadora, los resultados de la utilización del abono han sido satisfactorios.
“Nos han dicho (agricultores) que su producción ha mejorado y sobre todo porque al ser un producto orgánico los frutos son más sanos y tienen una mayor demanda”, comenta.
Este proyecto ha recibido la visita de varios técnicos y autoridades municipales de otras regiones del país, quienes han puesto interés en aplicarlo en otras ciudades, dice Espinoza.
Lo que en un principio fue un plan piloto, con el pasar del tiempo se está convirtiendo en parte de la solución a los problemas ambientales ocasionados por la contaminación, añade el funcionario.
Los municipios de Montúfar, Mira y Tulcán, en la provincia del Carchi, e incluso el Cabildo de San Cristóbal, en Galápagos, aspiran ser los primeros en imitar esta iniciativa.
Inversión
80.000 dólares se invirtieron en la construcción de la planta de producción del abono. Esa cifra fue un aporte de las instituciones vinculadas al proyecto.
Composición
Según el análisis realizado en varios laboratorios especialistas, la composición del abono BioProcanor es la siguiente: materia orgánica, 49 %; PH, 8.3%; nitrógeno, 1.99%; fósforo, 0.60; potasio, 0.91 %; sodio, 0.05%; calcio, 1.99; hierro, 5011 ppm. Además tiene manganeso, cobre y zinc.