Comerciantes dicen que no hay vigilancia policial y también piden al Municipio más control interno.
Después del frustrado robo a la agencia del Banco Pichincha en la Terminal de Transferencia de Víveres (TTV), los comerciantes denunciaron que los delitos son comunes ahí.
Los mayoristas se mostraron inconformes, porque los guardias del mercado no les permiten el ingreso a esas instalaciones para expender sus productos, por eso lo hacen afuera.
Cuando ellos entran a ofrecer su mercadería, los ayudantes se quedan al cuidado de los camiones, situación que es aprovechada por los delincuentes, como le sucedió a Jorge Pilco el pasado 22 de abril.
Sujetos inidentificados engañaron al chico de 17 años que trabaja con él, diciéndole que su jefe lo llamaba y él abandonó la mercadería.
“Cuando regresé se habían llevado 35 quintales de arroz, una bomba de 6 HP, $ 130 y los documentos”, denunció.
Los trabajadores del andén donde se venden lácteos también manifestaron su malestar. Joaquín, quien trabaja como ayudante, dijo que los ladrones aprovechan los martes y sábados para robar, pues estos días son de feria y mayoristas llegan a rematar productos de 23:00 a 12:00 del día siguiente.
“Cuando ellos (los mayoristas) se van, los delincuentes los esperan afuera, porque saben que llevan el dinero de las ventas”, contó otro empleado.
En tanto, en el andén donde expenden huevos, uno de los transportistas dijo que algunos de los malhechores son conocidos en el lugar, pero ellos por temor no los denuncian.
“No trabajan solos, algunos manabas (como llaman a los cargadores) venden los datos e informan a los antisociales vía celular sobre quiénes salen con buena mercadería o con grandes sumas de dinero. Esas son sus futuras víctimas”, señaló.
Otro de los transportistas contó que hace dos meses, cuando realizaba un flete a una señora, tres sujetos los interceptaron en la vía Perimetral. “Ellos sabían el lugar preciso donde mi cliente había dejado el bolso con su dinero, ¿cómo sabían que ahí estaba? se preguntó indignado el hombre.
Las denuncias se extendieron a los supervisores municipales y a los guardias del mercado. “Ellos dejan pasar los autos, camionetas, sin los respectivos permisos municipales, por $ 1; adentro se ve toda clase de carros (cuando está prohibido el ingreso de autos) y es ahí donde entran y escapan los ‘choros’, quienes a veces se dedican a coimar a los vendedores informales para que no los saquen del lugar, especialmente a los legumbreros”, dijo molesto otro comerciante e insistió que se sienten desprotegidos.
Incluso el pasado 26 de abril, el inspector del mercado, Miguel Altamirano Gavilánez, fue implicado en el robo de llantas de dos contenedores que aparecieron en ese lugar. “Él ya fue despedido y debe ir a la cárcel, ya está en manos de la justicia”, expresó el alcalde Jaime Nebot ante esa situación adversa.
Cifras
2008, 27 de febrero
Armando Domínguez fue asaltado en el mercado de Montebello, perdió $ 2.400.
2008, 8 de marzo
Seis delincuentes a bordo de una camioneta asaltaron la distribuidora Mi Ranchito, que está ubicada adentro del mercado Montebello, el botín fue de $ 40.000.