Sanando nuestras heridas
Tal vez la frase ‘Cómo se cura una herida’ te parezca conocida; efectivamente, es de uno de los temas más conocidos de la cantante Jayce Velásquez. La letra de esta melodía revela el dolor que una hija siente ante la herida causada por otra, en este caso la del padre, a quien le resulta difícil perdonar. Denota mucha amargura, rabia, impotencia, que es difícil de sanar.
Todos, de una u otra forma, hemos sufrido dolor frente a una pérdida, al maltrato, al rechazo, al abandono, desastres naturales, y así podemos citar muchos más. Pero ¿qué hacer frente a ello? Las personas centran tanto su atención en estas heridas que les cuesta entender que deben entrar en un proceso de sanidad en su interior, y para esto es necesario la ayuda de personas especialistas.
Esta sanidad consiste en permitir al ser humano entrar en el proceso de renovación de su mente y corazón, trayendo sus recuerdos dolorosos y compartiéndolos. De esta manera estará liberándose de estos recuerdos, y como consecuencia de esto viene la restauración de su vida presente y futura.
Elizabeth es el caso de una joven que vivió violencia familiar en su casa. Su padre, un hombre alcohólico que maltrataba a su madre, hizo que ella creciera en un ambiente muy hostil, lleno de ansiedades e inseguridades. Ella vino en búsqueda de ayuda profesional para entender cuál era la razón de su inseguridad, su ira e inestabilidad emocional en su matrimonio. Una vez que ella comenta acerca de su infancia llena de crisis, se puede dar cuenta de que el origen empieza allí. Elizabeth era una niña llena de expectativas hermosas en cuanto a su hogar, ella esperaba recibir otra cosa en esta familia, como era el amor de sus padres y el buen trato que ellos podían ofrecerle. Con lágrimas en sus ojos decide recuperarse de estas adicciones de la ira, la cólera fruto de un hogar violento, donde los insultos y los golpes formaban parte de su diario vivir. Hoy en día su rostro es el de una mujer sin cadenas de este pasado; ahora ella dice: “Me siento segura, puedo ejercer el dominio propio. ¡Puedo vivir en Libertad!”.
Elizabeth es uno de los casos en los que se demuestra que su alma, su cuerpo y su espíritu fueron transformados con la ayuda de Dios y de los profesionales. Ella se perdonó a sí misma y perdonó a sus padres.
Este es uno de los factores primordiales dentro de la sanidad, el perdón, del cual estaremos tratando más profundamente en el siguiente tema al cual he titulado ‘Caminando en el perdón’. ¡Hasta la próxima!
Fuente: Toyi de Jácome, Psicóloga clínica y orientadora familiar.
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