- MAY. 04, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
No es la primera vez que los derechos de las personas de la tercera edad son burlados con toda clase de pretextos. En el transporte público, las filas de los bancos, los descuentos reconocidos por el Estado, etcétera, nunca falta el vivo que encuentra la manera de hacerles trampa.
Lamentablemente, no hay un ente en el Estado que recoja las denuncias de ese sector y haga algo para remediar el daño. Se proclaman una y otra vez ciertos derechos, pero estos fácilmente se quedan en el efímero papel.
Por eso habrá que esperar todavía para ver si la decisión de la DAC se queda en el papel o si se la hace cumplir. Pero por el momento se ha conseguido una pequeña victoria que podrá ser aprovechada para nuevos avances.