Miles de personas ondeando banderas chinas y un gran número de celebridades recibieron este domingo la llama olímpica en Sanya, sur de China, tratando de hacer olvidar las protestas que marcaron su paso por varios países debido a la política represiva de Beijing en Tíbet.
En medio de fuertes medidas de seguridad, el campeón olímpico de patinaje de velocidad Yang Yang fue el primero en llevar el símbolo de los Juegos de Pekín (8-24 de agosto), seguido del jugador de baloncesto de la NBA Yi Jianlian, y de Zhang Zilin, primera china en ser elegida Miss Mundo en 2007.
Simple problema técnico para unos, señal de mal augurio para los más supersticiosos, la llama se apagó y tuvo que ser encendida de nuevo por los guardias chinos tras los primeros metros recorridos por Yang Yang.
La televisión pública eludió el incidente y sus cámaras apuntaron a la muchedumbre que coreaba "Jia You! Jia You! (¡Hala! ¡Hala!)".
"La llama olímpica no pertenece exclusivamente a China, pertenece a los pueblos del mundo", afirmó a los periodistas el patinador que ganó dos medallas de oro en los juegos olímpicos de invierno de 2002 y declaró haberse sentido "nervioso y entusiasmado a la vez" por llevar la antorcha.
"Me hubiera gustado que la distancia fuese algo más larga, pero pienso que si en su vida uno tiene la oportunidad de tener una corta experiencia de tal intensidad ya es mucho", afirmó por su parte Zhang.
También participaron a este relevo el actor de películas de kung-fu, Jackie Chan, y la actriz Zhang Ziyi.
La antorcha había sido aclamada el sábado por miles de personas en Macao (sur), la capital china del juego, al día siguiente de un paso sin problemas por Hong Kong que marcaba el regreso del símbolo olímpico a tierras chinas.
A partir de Sanya, capital de la isla meridional de Hainan, el relevo de la llama recorrerá más de 100 etapas antes del inicio de los Juegos, inclusive en Tíbet y en la región de Xinjiang (noroeste), donde en las últimas semanas se produjeron fuertes protestas contra el poder chino.
Éstas se iniciaron el 10 de marzo en Lhasa, capital de Tíbet y cuatro días más tarde degeneraron en disturbios cuya represión por la policía dejó al menos 203 muertos, según el gobierno tibetano en el exilio.
Beijing negó estas acusaciones y acusó a los "insurgentes" de la muerte de 21 personas, incluido un policía, el 28 de abril.
El presidente chino Hu Jintao expresó el domingo su confianza en el éxito de los Juegos Olímpicos.