El colapso de la burbuja de la vivienda en Estados Unidos está en proceso de transformarse en un fenómeno global, con los precios de los bienes raíces en drástica caída en el campo irlandés y la costa española, los puertos marítimos del Báltico e incluso partes del norte de India.
Esta desaceleración global sincronizada merma el crecimiento económico en el mundo, al afectar no sólo a los hogares sino también los empleos.
En Irlanda, España, Gran Bretaña y otras partes, los mercados de vivienda que se dispararon durante la última década caen de nuevo a la tierra. Los analistas de propiedades pronostican que algunos países, como Irlanda, enfrentarán un ajuste aún más dramático que el de Estados Unidos, con la posibilidad de que el bache económico pueda convertirse en un colapso.
Hasta cierto grado, los problemas del mundo son resultado del contagio estadounidense. A medida que se restringe el financiamiento y el crédito de vivienda en respuesta a la crisis que comenzó en el mercado de hipotecas de alto riesgo, a los analistas les preocupa que otros países pudieran sufrir las moratorias y ejecuciones hipotecarias que han afligido a California, Florida y otros.
“Los problemas en Estados Unidos se transmiten a Europa”, apuntó Michael Ball, profesor de economía urbana y propiedad inmobiliaria en la Universidad de Reading, Gran Bretaña. “Lo que ahora sucede es muchísimo más sufrimiento del que esperábamos”, Para países como Irlanda, donde los precios estaban aún más inflados que en Estados Unidos, ha sido un aprendizaje doloroso, al tiempo que los propietarios de casas aprenden el vocabulario estadounidense del infortunio.
“Sabemos que ya estamos en capital negativo”, expresó Emma Linnane, administradora universitaria de 31 años. Ella compró un acogedor departamento de una habitación en los suburbios de Dublín con su prometido, Paul Colgan, en mayo del 2006, en el apogeo del mercado. Pagaron 575.000 dólares, al menos 100.000 dólares más de la cifra en la que se vendería en la actualidad. “A veces siento escalofríos al pensar en ello”, comentó Linnane, “pero dejaré que me impacte la realidad cuando llegue la hora de venderlo”.
Los mercados de vivienda anteriormente candentes en el este de Europa y los estados del Báltico se enfrían rápidamente, al tiempo que nerviosos europeos occidentales dejan de comprar propiedades de inversión en Varsovia, Tallinn, Estonia y otros reductos de bienes raíces.
En India y el sur de China, los precios ya no aumentan. Con los mercados bursátiles drásticamente a la baja, las personas no tienen tanto dinero en efectivo para comprar propiedades. En Nueva Delhi y otras partes del norte de India, los precios cayeron un 20% durante el último año.
Gran Bretaña tenía uno de los mercados de vivienda más fuertes de Europa, con menos sobreoferta que en Irlanda o España. Entonces, el verano pasado surgió la crisis de las hipotecas de alto riesgo, cuando muchos préstamos otorgados a prestatarios con crédito riesgoso salieron mal, al otro lado del Atlántico.
En cuestión de dos meses, las aprobaciones de hipotecas cayeron un 31%, comparado con el año anterior. Y para marzo, los precios promedio de vivienda habían caído un 2,5%.
Sin embargo, los problemas en Gran Bretaña no parecen tan malos comparados con los de España e Irlanda. La inversión residencial compone el 12% de la economía irlandesa y el 9% de la economía española, comparado con el 5% en Gran Bretaña y el 4% en Estados Unidos, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
En España, se construyeron más de 4 millones de casas en la última década, más que en Alemania, Gran Bretaña y Francia juntos. Los precios promedio de las casas se triplicaron en partes del país, al tiempo que su veloz economía atraía a inmigrantes y europeos del norte que compraron hogares para vacacionar a lo largo de la Costa del Sol, en el sur de España. Ahora, miles de esas viviendas están vacías.
En Irlanda, el colapso de la vivienda trajo un abrupto fin a más de una década de crecimiento. Los precios promedio de las casas cayeron un 7% el año pasado, el más alto en Europa, de acuerdo con la Royal Institution of Chartered Surveyors, grupo británico de bienes raíces.
El Fondo Monetario Internacional calculó que los precios son un 30% más altos de lo que deben ser. Algunos dueños de viviendas aún están en negación, señalan los agentes de bienes raíces.
Sin embargo, los desarrolladores han comenzado a reducir los precios de departamentos más pequeños como el que posee Linnane.