Son las 22.30 y los estudiantes de la escuela Daewon, una escuela secundaria de primer nivel, repasan para sus exámenes en una sala de estudios que pone fin una jornada escolar de 15 horas. Hay una ventana abierta, de modo que el frío de la noche los mantiene despiertos. Un estudiante estudia parado frente a su escritorio para no quedarse dormido.
Kim Hyun-kyung, que lleva acumulado un puntaje casi perfecto en sus exámenes de ingreso a la universidad, se prepara para sus pruebas de física, química e historia.
“No puedo permitirme perder ni un segundo”, dijo Kim, que sueña con ir a Harvard, Yale o alguna otra universidad estadounidense prestigiosa. Y tiene buenas posibilidades. Esta primavera, igual que en años anteriores, casi todos los 133 egresados de la secundaria de Lenguas Extranjeras Daewon que rindieron el ingreso a universidades estadounidenses fueron admitidos.
“Ir a universidades estadounidenses está de moda en la sociedad coreana, y los nombres de lo que se conoce como Ivy League –Harvard, Yale, Princeton– están en las conversaciones de todos”, dijo Victoria Kim, que fue alumna de Daewon y se recibió en Harvard en 2007.
Daewon tiene una rival coreana importante, la Academia Minjok para el Liderazgo, que queda al este de Seúl y también tiene un récord espectacular de admisiones en las universidades de la Ivy League.
¿Cómo lo consiguen? Toman a los estudiantes de los secundarios de Corea del Sur con promedios más altos, a los que aspiran a ingresar en una universidad estadounidense los hacen seguir cursos en inglés, ponen el acento en la redacción y otros conocimientos cruciales para aprobar los exámenes y las monografías de ingreso a esas universidades y –sobre todo– los instan a estudiar en forma incesante.
Sin embargo, estas escuelas parecen estar revisando su extenuante régimen. Minjok,apagó las cámaras de los dormitorios con que vigilaban a los estudiantes para asegurarse de que no se durmieran en las sesiones nocturnas de estudio. Daewon termina ahora su jornada escolar más temprano para los alumnos de primer año.
Pese al todavía riguroso régimen, algunos estudiantes parecen disfrutar del desafío. Una egresada reciente de Daewon, Kim Soo-yeon, 19, fue aceptada en Princeton. Los padres de los alumnos de Daewon tienden a ser médicos, abogados o profesores universitarios ricos. El padre de Kim es un alto ejecutivo del Comité Olímpico coreano.
Kim desarrolló muy temprano rigurosos hábitos de estudio viendo cómo su madre retaba a su hermana mayor cuando obtenía menos que 100 en las pruebas. Con 98 o incluso 99 recibía una reprimenda.
“La mayoría de las madres coreanas quieren que sus hijos se saquen 100 en todas las pruebas de todas las materias”, dijo la madre de Kim.
La mayor aspiración de Kim era ir a una universidad coreana de primer nivel, hasta que leyó un libro de un estudiante coreano sobre las universidades estadounidenses.
Entonces, puso un cartel en su dormitorio: “¡Iré a una Ivy League!” Corea del Sur no es el único país que está enviando más estudiantes a Estados Unidos, pero parece ser un caso especial. Alrededor de 103.000 estudiantes coreanos estudian en escuelas estadounidenses de todos los niveles, más que de cualquier otro país, según las estadísticas del gobierno estadounidense.
En la educación superior, sólo India y China, con poblaciones más de 20 veces superiores a la de Corea del Sur, mandan más estudiantes. Esta primavera, las solicitudes coreanas nada más que para Harvard se triplicaron, pasando de 66 en 2003 a 213, dijo William R. Fitzsimmons, decano de admisiones de Harvard. Harvard tiene 37 estudiantes coreanos haciendo sus carreras, más que de cualquier otro país excepto Canadá y Gran Bretaña. Harvard, Yale y Princeton tienen un total de 103 estudiantes; 34 salidos de Daewon o Minjok. Kim Hyun-kyung, 17, obtuvo puntajes perfectos en sus exámenes de ingreso. Pronto deberá dar nueve pruebas más, sobre cálculo, física y química, historia europea y otras cinco materias para crédito por adelantado.
Se levanta a las 6 de la mañana. Entre las 8 y el mediodía, asiste a clase. Luego del almuerzo, tiene más clases. A las 15.20 comienza las lecciones de inglés. El estudio nocturno es entre 19.45 y las 22.50; luego Kim se va a casa en un autobús de la escuela. “Me siento orgullosa de haber resistido otro día”, comenta.