- MAY. 04, 2008 - Foto - Vida - EL UNIVERSO
El último censo de iguanas efectuado en Baltra en el 2006, estimó una población total de 600 especies.
Setenta y cuatro iguanas amarillas terrestres fueron liberadas a su hábitat natural en la isla Baltra, tras un programa de rehabilitación.
Con esta repatriación finalizó este programa que en 28 años ha recuperado la población de 420 iguanas amarillas endémicas de Baltra, que se extinguieron durante la ocupación de la isla por una base militar estadounidense en la Segunda Guerra Mundial.
La isla Baltra, ubicada estratégicamente en el centro del archipiélago, contaba con una especie endémica de iguana terrestre, la conolophus subcristatus, o también conocida como iguana amarilla.
En 1933, un científico descubrió que el terreno de la isla Seymour Norte, adjunta a Baltra, tenía condiciones similares a esta última y que sin embargo, no tenía una población de iguanas terrestres, por lo que pasó 70 de estas iguanas de Baltra para que se reproduzcan de manera natural en Seymour.
En Seymour, aunque el terreno era similar, las condiciones ecológicas no eran las mismas y las iguanas no se reproducían con tanto éxito.
Aún así, pocos imaginaban que esta iniciativa, años más tarde, salvaría de la extinción a las iguanas de Baltra. Estas se repatriarían cuando tengan entre cuatro y cinco años de edad. Estas especies tienen como depredador natural a las lechuzas y gavilanes endémicos.
Al poco tiempo, empezó a instalarse una base militar estadounidense en la isla Baltra. Esta ocupación extranjera alteró todo el ecosistema de la isla. Inclusive, utilizaban las iguanas terrestres para las prácticas de tiro. Tiempo después, las iguanas desaparecieron.
En 1980 se inició el programa para recuperar las iguanas terrestres de Baltra, y de las 70 que hace más de cuatro décadas atrás fueron dejadas en Seymour, se trasladaron quince al Centro de Crianza de Iguanas Terrestres del Parque Nacional Galápagos, en Santa Cruz.
Al comienzo existió un sinnúmero de problemas para que las iguanas pudieran adaptarse a su cautiverio. El estrés y el bajo peso fueron unas de las principales causas. Poco a poco se recuperaron y adaptaron al nuevo sistema y alimentación.
Once años después se produjo la primera repatriación de 35 iguanas terrestres de Baltra, primer paso para lograr su repoblación.
El próximo programa de recuperación, según las autoridades, se enfocará en la especie de Volcán Wolf, la iguana rosada.