Algunas de las antiguas instituciones ya desaparecieron y otras continúan su labor. Algo similar ocurrió con ciertos oficios que se extinguieron con la modernidad o que cambiaron de nombre acorde con el tiempo.
La fiesta mundial de los trabajadores, que se celebró el jueves pasado, permite no solo evocar a los precursores, protagonistas y mártires de las luchas y conquistas obreras, sino también los nombres de añejas instituciones que entre la comunidad porteña marcaron una época por la eficaz práctica de sus postulados e incluso la actividad desplegada en el robustecimiento de la identidad de la metrópoli.
De igual manera ofrece una nueva oportunidad para la evocación de un sinnúmero de oficios y profesiones importantes e igualmente populares que tuvieron vigencia hasta más allá de la primera mitad de la centuria pasada, o que cambiaron de nombre o sucumbieron ante la llegada de productos, modas y más novedades que trajo la constante revolución industrial y electrónica.
En cuanto a esos viejos e incontables oficios hay muchos de nombres curiosos que despiertan la atención y hasta llaman a una sonrisa. Allí las denominaciones de bedel, nodriza o criandera de leche entera y media leche, bretero, auriga, matarife, sobrestante, cacahuero, abromiquero, vagonero, telegrafista, aguador, taquígrafo y basteador de colchón, etcétera.
Aunque suenen arcaicos varios nombres, todavía escuchamos sobre los carpinteros de ribera y de banco, ebanistas, talabarteros, marroquineros, camiseras, bordadoras, terceneros, cuadrilleros, comadronas o parteras, soldadores, afiladores de cuchillos, charoladores y estanqueros, que desafían el paso del tiempo y aportan al desarrollo del país con su trabajo diario.
En cuanto a las agrupaciones de trabajadores del Gua-yaquil de antaño que protagonizaron la historia laboral ecuatoriana, existen algunas que alcanzaron el siglo de existencia y siguen vigentes gracias al empuje que le dan sus miembros. Para ejemplo citamos la Sociedad Hijos del Trabajo, Sociedad de Sastres Luz y Progreso y la Sociedad de Zapateros.
Otras como la Confederación Obrera del Guayas, Club de Trabajadores Guayas, Sociedad Cosmopolita de Cacahueros Tomás Briones alcanzaron varias décadas de respetable actividad.
Por la característica de su ocupación en nuestra ciudad existieron Sindicato de Herreros, Sindicato de Transporte Rodante Manual, Sociedad Gremial de Carretoneros, que desaparecieron por el desarrollo urbano y el advenimiento de nuevos oficios. Tuvimos además Sindicato de Trabajadores de Aseo de Calles y Anexos, Sociedad de Vendedores Ambulantes de Efectos Nacionales y la Sociedad Unión General de Lustradores de Cal-zado.
Debido a la demanda de mano de obra que hubo antes de la primera mitad del siglo XX para actividades, servicios y productos de uso popular, no faltaron el Gremio Social de Escogedoras de Café, Sindicato de Obreros Tranviarios, Sociedad de Hojalateros, Sociedad de Botelleros de Defensa y Protección Mutua, Asociación de Reporteros de Prensa, Asociación Cooperativa Unión de Sombrereros, Sociedad Unión de Panaderos y Sociedad de Beneficencia de Peluqueros.
Es conocido que carpinteros, tipógrafos, albañiles, joyeros y plateros, plomeros, gasfiteros, voceadores de periódicos, choferes, preceptores, costureras, fotógrafos, conserjes, etcétera, fundaron instituciones.
Incluso nacieron las de encomiable labor social como la Filantrópica del Guayas, Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso, Asociación de Empleados y tantas otras que es imposible citar por falta de espacio.