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Ni Éver Almeida ni Aníbal Ruiz carecen de experiencia, pero en el fútbol el pasado no sirve de nada si el presente no es bueno. Yo creo que Almeida está avanzando firmemente; Ruiz tiene que hacer camino al andar.
Los cambios en el fútbol se dan permanentemente, entre otras consideraciones, porque un equipo no juega igual siempre, ya que tiene que actuar según el contrincante de turno, en donde es evidente que terminará jugando mejor el que tiene lo que se denomina buen estilo de juego.
A mi juicio Barcelona está llegando a ese tipo de juego, es decir, la característica o estilo que lo hace ir llegando a posiciones estelares. Cada vez ataca más, cada vez le hacen menos goles tontos. Lo importante entonces es que cambia para mejorar, para salir adelante.
Es verdad que no siempre gusta aunque gane, como lo sintió la hinchada torera por el partido contra el D. Azogues, pero no pierde. Ahora le viene un hueso duro contra el D. Quito y allí tiene que demostrar la madurez que está alcanzando.
Con la llegada de Maño Ruiz y la ya estadía de Éver Almeida, los equipos guayaquileños tienen a dos buenos y experimentados directores técnicos. Pero, ¿qué es la experiencia? Es una herramienta que carece de valor por sí misma; su valor depende enteramente de la pericia e inteligencia de la persona que usa la experiencia.
¿Qué puede hacer una persona con la experiencia? La puede usar como un espejo retrovisor para concentrar su atención en el pasado o puede usarlo como el “ábrete sésamo” que descorra el telón del futuro.
Ni Éver Almeida ni Aníbal Ruiz carecen de experiencia pero en el fútbol el pasado no sirve de nada si el presente no es bueno. Yo creo que Almeida está avanzando firmemente; Ruiz ha comenzado con declaraciones efectistas (para tranquilizar a los alicaídos azules) y tiene que hacer camino al andar. Necesita tiempo que por las urgencias semanales tiene en contra.
Barcelona posee buenos jugadores, Emelec tiene buenos deseos; Barcelona mejora; Emelec es un crucigrama. Los jugadores de ambos equipos son los instrumentos de los cambios que los técnicos, dirigentes y fanáticos quieren. Ojalá sean positivos porque son los sueños de las dos hinchadas.
Los jugadores de ambos equipos están motivados, y en esto, hay dos clases de motivación: por incentivación, algo que no le hace falta a los integrantes de los dos equipos; y por cambio de actitud, mirar al futuro y siempre trabajando.
Con el progreso de Barcelona y con la llegada de Aníbal Ruiz a Emelec que llena de esperanzas a los azules recordaré las palabras de Martin Luther King: “No somos lo que debemos ser, no somos lo que queremos ser, no somos lo que vamos a ser, pero, gracias a Dios, no somos lo que éramos ayer”. ¿Será un futuro de optimismo?
No olvidaré que la única medida del éxito es la diferencia entre lo que somos ahora y el potencial y capacidad que tenemos por llegar a ser. El éxito es un proceso continuo que solo puede obtenerse con el esfuerzo diario.
Este último concepto no recuerdo quién lo dijo pero es buenísimo. |