Al menos 300 familias de dos cantones perdieron sus pertenencias tras el desbordamiento de los ríos Chillaví del Agua, en San Lorenzo, así como del Onzole y Bogotá, en Eloy Alfaro.
Richard Mina, alcalde de Eloy Alfaro, dijo que personal de la Defensa Civil y del Municipio acudieron a la comunidad de Anchayacu y otras aledañas para ayudar a los afectados.
Mientras que el alcalde de San Lorenzo, Gustavo Samaniego, dijo que una brigada de la Defensa Civil de Esmeraldas y voluntarios del Municipio viajaron hacia Chillaví para verificar los daños ocurridos.
“Sabemos que varios ríos se han desbordado en los dos cantones. En San Lorenzo el poblado más afectado es Chillaví del Agua, con 60 familias que están bajo el agua”, dijo Samaniego.
Hasta el momento no se tienen reportes sobre víctimas. Chillaví es un recinto asentado a la orilla del estero del mismo nombre y su reubicación ha sido planificada por el Municipio de San Lorenzo.
“Hemos destinado cuatro hectáreas para mover el poblado hacia un sitio más alto y la Comunidad Europea nos ha ofrecido donar diez casas, también hemos pedido al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda se nos entreguen otras 40 viviendas para evacuar a toda esta gente hacia un lugar seguro”, añadió el Alcalde.
Como anticipo de la reubicación de todo el poblado, el Cabildo de San Lorenzo inició hace dos meses la apertura de una carretera para acceder a esta comunidad por tierra, ya que actualmente se llega solo por agua ante la falta de una vía.
Mientras que en Anchayacu, el río Onzole descargó su furia contra varios poblados asentados cerca de sus márgenes e inundó extensas zonas de cultivo. La Defensa Civil se movilizó al lugar, a dos horas por agua desde Borbón.
“Recibimos un pedido de auxilio de los habitantes de Anchayacu, quienes manifestaron que permanecen inundados a causa del desbordamiento del río Onzole, por lo que les enviamos raciones alimenticias a la zona”, dijo el alcalde Mina.
Emergencia
Los Bomberos y la Infantería de Marina acudieron a las zonas afectadas. Hasta ayer los miembros de las instituciones de socorro permanecían en los poblados, donde aún no se ha hecho un balance de las pérdidas.