Sábado 03 de mayo del 2008 Vida

Los mimos constantes causan inconvenientes

La ausencia de los dueños

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Bono, un samoyedo de dos años, aprendió de a poco a despedir sin llorar a su dueño, Fernando Yungán, en la puerta de su casa cada vez que su amo sale a trabajar o va a la universidad.

Depresión,  falta de apetito y cambio en el carácter se evidencian en las mascotas mimadas cuando los amos salen a sus actividades.

Una golden retriever de cuatro meses llamada Piti compartía casi todo con su dueña, Francisca Álvarez, incluso la cama al momento de dormir. Mas cuando su propietaria consiguió trabajo la situación cambió.

Piti ya no tenía compañía ni  mimos todo el día, puesto que quedó bajo el cuidado de Carmen, la madre de Francisca. “Lloraba a toda hora, no comía y pasaba  echada en la puerta de la casa. No se contentaba con nada hasta que me veía llegar”, indica  Álvarez.

Situaciones como estas suelen ser comunes cuando recién se adquiere  la mascota o en temporada de vacaciones, porque los propietarios tienen todo el día para mimar y engreír en exceso al animal.

Pero, al momento de retomar sus actividades cotidianas, el trabajo y los estudios, la atención para la mascota pasa a un segundo plano y es en esta etapa donde el animal presenta cambios de conducta y carácter, como depresión, agresividad, falta de apetito y llanto.

Incluso, indican tres  especialistas, el perro o el gato puede llegar a enfermarse con la ausencia temporal de su amo.

Para evitar los inconvenientes mencionados hay que educar a la mascota desde que llega por primera vez al hogar, indica la veterinaria Sofía Gómez.
“Los mimos en exceso se dan por lo general cuando son cachorros o recién nacidos. Pero desde ese momento hay que enseñarles cuáles son sus roles, en qué parte de la casa pueden andar sin problema, cuándo y dónde es el momento para jugar, comer, pasear y hasta para engreírlos”, explica Gómez.

La profesional asegura que las mascotas “entienden perfectamente cuando el dueño debe ir a la escuela o a trabajar si se los educa desde pequeños. “Si hacemos todo en torno a ellos sin poner reglas, nos llegarán a mandar y será difícil que se acostumbren a estar un rato solos”.

Su colega Ángel Cabrera, de la veterinaria Pet Wash, dice que es normal que ante un cambio brusco de costumbre el animal se ponga triste, no coma y hasta varíe su actitud o comportamiento con la familia.

“He tenido casos en que la mascota se torna agresiva con sus propietarios porque ya no le prestan la atención de antes. Otros, en cambio, solo pasan llorando”, asegura. Sin embargo, este tormento dura pocas semanas porque con el pasar del tiempo “el animal se acostumbra”, anota Cabrera.

Una fuerte depresión en la mascota puede derivar en enfermedades de origen bacteriano, virales o parasitarias, porque las defensas de su organismo están bajas, dice Cabrera.

De hambre no se van a morir, señala la veterinaria Wilma Romero. “El animal al tercer o cuarto día come. Por eso, siempre recomendamos los suplementos de vitaminas para precautelar su salud”.

Además sugiere no enseñarles a comer en la mano del amo ni  dormir con él en la cama, porque cuando se cambie de hábito no lo asimilará fácilmente. “Pensará que ya no lo quieren, que estorba o que lo van a regalar. Por eso es  importante educarlos desde pequeños. Cuando la mascota está grande se le hace difícil acoplarse a su nuevo estilo de vida”, refiere.

No se trata de negarles cariño, señalan los especialistas, sino de proporcionárselo adecuadamente, sin excesos y poniendo las reglas claras desde el inicio de la relación entre la mascota y los dueños.

El cambio de costumbre se debe realizar de a poco, agrega el entrenador Omar Chung. Puede dejarle cualquier prenda que tenga su olor corporal (gorra, camiseta, zapatillas, juguete, etcétera) para que lo sienta cercano.
“No se olvide de saludarlo ni de sacarlo un rato a pasear cuando regrese, por lo menos en las dos primeras semanas”, dice Chung.

Todo exceso es malo
No acostumbre a su mascota a dormir en la misma cama que usted. Tampoco le demuestre que es su razón de vivir. Dele cariño, sin necesidad de complacerlo en todo. Ponga límites.
Ejercicios de preparación
Si es la primera vez que se va a ausentar de la casa, enséñele mediante juegos que no debe deprimirse si usted no está. Primero: sáquelo a pasear con su cadena y déjelo por momentos solo en un sitio seguro. Luego regrese, camine otro rato y vuelva a repetir la acción, pero aumentando el tiempo de su ausencia. Así hasta que el animal deje de angustiarse.

Otras alternativas
Puede dejar a su perro en el jardín, en el balcón o en sitios de la casa donde vea gente.


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