Miles de personas desfilaron, celebraron y protestaron ayer en ciudades de América Latina y el mundo por el Día del Trabajador, para demandar respeto a los derechos de los trabajadores, un salario digno y protestaron por la carestía de los alimentos básicos.
En La Habana cientos de miles de cubanos se concentraron en la Plaza de la Revolución con la esperanza de que el presidente Raúl Castro anunciara más cambios en la vida diaria de la isla comunista, pero este se limitó a exhortarlos a ser más eficientes en la producción.
En Santiago de Chile por lo menos una agente policial resultó herida y 96 personas fueron detenidas luego de que la policía dispersó con gases lacrimógenos una manifestación para conmemorar el 1 de mayo. Jóvenes anarquistas vestidos de negro se taparon las caras y lanzaron bombas de pintura al frontis de un banco local, luego volaron piedras y botellas.
Decenas de centrales sindicales y campesinas mexicanas rechazaron en las calles de la capital la reforma energética propuesta por el gobierno y convocaron a nuevas movilizaciones en contra de la privatización de la industria petrolera y en defensa del campo.
Cientos de panaderos marcharon por las calles de Managua y demandaron apoyo al gobierno que preside el sandinista Daniel Ortega, con el fin de salvar esta industria que atraviesa dificultades económicas.
Miles de trabajadores venezolanos se unieron a las marchas convocadas por las centrales obreras UNT (oficialista) y CTV (oposición), un día después de que el presidente Hugo Chávez aumentara en 30% el salario mínimo y los sueldos de la administración pública.
El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, encabezó las celebraciones por el Día del Trabajador en un colegio de la iglesia Cristo Rey de la capital paraguaya, donde se congregaron obreros y los principales líderes gremiales locales. “Terminó la exclusión en Paraguay, terminaron las persecuciones”, exclamó el obispo católico.
En Estados Unidos grupos pro inmigrantes se movilizaron en Los Ángeles y otras ciudades para reclamar una reforma migratoria y denunciar recientes redadas, mientras los candidatos presidenciales demócratas Barack Obama y Hillary Clinton cortejaban el voto hispano. La principal central de trabajadores de Uruguay, PIT-CNT, mezcló ayer reclamos al gobierno izquierdista de Tabaré Vázquez por mejores salarios y más recursos para las áreas de educación, salud y vivienda, con mensajes de solidaridad para los pueblos y gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Haití, Paraguay y Venezuela.