Copa Libertadores.
Liga de Quito es un equipo con individualidades desequilibrantes, que tiene una estructura de conjunto y además sabe esperar el momento adecuado para hacer daño al rival.
Esas cualidades les permitieron a los albos concretar, la noche del martes, un marcador (2-0) que le da una ventaja considerable para enfrentar en el partido de vuelta de octavos de final de la Copa Libertadores a Estudiantes de La Plata, uno de los mejores clubes del actual campeonato de Argentina.
Sin embargo, según Edgardo Bauza, estratega universitario, nada está dicho. El Patón se mostró satisfecho por la victoria, pero afirma “viviremos otra historia (en La Plata)”.
Otros argentinos de Liga, el volante Damián Manso (autor del segundo gol, el primero fue de Joffre Guerrón) y Norberto Araujo también fueron cautos en sus declaraciones y aseguraron que habrá que esperar el duelo del próximo martes antes de hablar de clasificación a la siguiente ronda copera.
Mientras, en Argentina, sin excepciones, los diarios pusieron énfasis en que la altura de Quito fue factor preponderante en la caída de Estudiantes
‘CULPA’ DE LA ALTURA
‘Otra víctima de la altura’, tituló ayer el diario Clarín. ‘Estudiantes se quedó sin aire y con las manos vacías’, destacó.
‘El Pincha no tuvo altura para sostener un buen resultado’, dijo Diario Popular.
Clarín agregó que la derrota le dejó a Estudiantes una agria sensación. “Será difícil (el desquite), pero Estudiantes nunca baja la guardia. Nunca”.
Estudiantes terminó con diez hombres por expulsión de Juan Manuel Díaz sobre la hora, por juego brusco.
DETALLES: Diarios argentinos
Altitud pasa factura
“No hay recetas para jugar en la altura. En tal caso cada maestro va con su librito, pero anoche (el martes) Estudiantes sufrió en carne propia cómo un buen planteo, inteligente y bien ejecutado, sucumbe cuando los metros pasan la factura”, indicó ayer el diario deportivo Olé.
Caída desde la altura
“Estudiantes hizo un partido aceptable hasta que su resistencia cayó con estruendo a 2.800 metros de altura”, reseñó La Nación.