Una austriaca que estuvo secuestrada ocho años aconsejó a las víctimas del drama recientemente revelado de un padre que mantuvo cautiva a su hija durante 24 años evitar los contactos con los medios de comunicación.
"Quiero aconsejarles que tengan mucho cuidado", dijo Natascha Kampusch a la televisión alemana NDR el miércoles por la noche.
"Espero que los medios hayan aprendido algo de mi caso", agregó la joven, de 20 años, que dio una extensa entrevista poco después de huir en agosto de 2006 de la casa donde había permanecido secuestrada desde la edad de 10 años.
Kampusch dijo que su drama era diferente del que vivió Elisabeth Fritzl, de 42 años, secuestrada durante 24 años en un sótano de la localidad de Amstetten, a 100 km de Viena, por su propio padre, que le engendró siete hijos.
Uno de sus hijos murió y tres permanecieron con ella en el sótano, sin haber visto jamás la luz del día, hasta que fueron liberados el domingo pasado.
El padre de Elisabeth, Joseph Fritzl, de 73 años, confesó los hechos y la pruebas de ADN comprobaron su paternidad de los seis hijos sobrevivientes.
"Yo tuve una vida totalmente distinta", sobre todo antes de ser secuestrada, dijo Kampusch.
"Y no tengo el mismo apellido que mi secuestrador. Esta familia es diferente. Tienen el mismo apellido que su verdugo. No sé si a mí me gustaría seguir teniendo ese apellido", agregó.
Elisabeth, su madre Rosemarie, de 69 años, y cinco de los niños están sometidos a terapia individual en una unidad psiquiátrica.
La hija mayor de Elisabeth, Kerstin, de 19 años, está ingresada en un hospital en estado crítico.