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Quiero ser Presidente… |
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La gente joven –menos de 30 años– es una fuerza muy representativa en el Ecuador. Desde la irrupción del fenómeno de los “forajidos” esta fuerza ha ido conquistando nuevos espacios y enfrenta retos interesantes; si de verdad quisiésemos un Ecuador dotado de comportamientos nuevos, pródigos en valores cívicos y morales, tendríamos que volcar todo nuestro esfuerzo en la transformación de nuestra infancia, niñez, adolescencia y juventud; no hacerlo es seguir cacareando cambios revolucionarios que no traen transformaciones reales, de largo aliento, a nuestro país.
En las últimas semanas Anita, Andrea y Sebastián, estudiantes universitarios, me buscaron, por separado, para conversar. Fueron tres conversaciones, por coincidencia sobre un mismo tema. Ellas y él quieren ser “Presidente de la República” y me piden sugerencias porque desean llegar preparados.
¿Por qué quieren ellos ser Presidente y prepararse con tiempo? Aquí van sus ideas, al vuelo, así como llegaron: “No tenemos escuelas políticas que preparen gente para la función pública… Los presidentes conocidos por nosotros no pudieron gobernarnos; ofrecieron demasiado hasta llegar al poder y luego no hicieron lo prometido… Vemos que los presidentes mienten y creen que nadie se da cuenta de que están mintiendo… Los presidentes desde el poder se olvidan del pueblo y si es que se acuerdan es para seguir utilizándolo… Vemos que se compra la voluntad antes de las votaciones mediante bonos, subsidios y ofertas que desangran la economía colectiva y no auguran estabilidad económica ni política… Si nos preparamos estamos convencidos de que podemos ser un buen presidente para Ecuador…”.
¿Cuál fue mi respuesta? Antes que nada, felicité a cada uno de ellos; les dije que es propio de almas nobles prepararse para una misión tan grande; luego puse en ellos gérmenes de responsabilidad, de humildad y de audacia. Aquí van, en desorden, algunos temas tratados. Los jóvenes no han perdido la cordura y la sensatez, no creen en gritos ni bravatas, les gusta razonar; les duele que en Montecristi se juegue con la verdad, que las manos alzadas establezcan qué es verdad y qué es falsedad, que no haya espacios para debates amplios; temen por el futuro de nuestra sociedad.
Estos fueron mis consejos: “Aprende a escuchar… Piensa antes de hablar… Habla para hacerte entender, no mientas, sé franco y consecuente… Respeta a los demás… Prepárate intelectualmente en los diversos campos del saber humano… Nunca pienses que eres el dueño de la verdad… Cumple con las leyes y exige su cumplimiento… Rodéate de gente competente, leal y crítica… El poder político debe servir al pueblo, no a los antojos personales… Cuando cada ecuatoriano comprenda su rol dentro de la sociedad y sea una persona activa que busca el bienestar nacional, un gobernante debe sentirse satisfecho… Prepárate para ser Presidente de todos los ecuatorianos, no de un grupo en especial… No odies ni busques revanchas; no seas peleón de barrio; un gobernante debe ser sereno, ecuánime, transparente, honesto, conciliador, creador de la paz y defensor de la justicia… Prepárate para ser digno de tan alto honor si algún día llegas a ser presidente…”. |
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| Ninguno |
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