Miércoles 30 de abril del 2008 La Caja

Crónica roja

En las últimas semanas, la televisión (así en bloque, porque el contagio es total) ha recaído en su estado de sensacionalismo agudo. Si no habría que ver las imágenes emitidas por ‘Noticiero Uno’, de Canal Uno, sobre el infortunado abogado que trató de socorrer a la víctima de un asalto.

La cámara hace una toma general del cuerpo ensangrentado, recorre el charco de sangre que se va formando, luego hace un  zoom  sobre la camisa blanca manchada de sangre. Se abre otra vez la toma y se ve una vela prendida que uno de los curiosos aglomerados ha puesto. El camarógrafo camina en 90 grados para no perderse detalle.

A esta víctima de la delincuencia se lo despoja de toda la dignidad que debe tener la muerte, del derecho a su propia imagen. Pero, no importa. Aquí vale todo, mientras más sangre en la pantalla, mejor. No importan las víctimas ni sus familiares.

Y si no fuera tan trágico hasta sería como para reírse: se informa del atropellamiento de un peatón y un choque múltiple en Guayaquil. El reportero de ‘Noticiero Uno’ comienza asegurando que el accidente fue causado por el peatón borracho, la curiosidad de una conductora de una furgoneta escolar y la impericia de otros dos conductores. Ha juzgado y ha condenado, pero dice como cierre de su nota: “la pericia determinará a los responsables de este accidente”.

¿Cómo? ¿Recién se va a determinar a los responsables? Pero, el reportero ya determinó quiénes eran los culpables. ¿Entonces?
La Caja

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