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‘Sí, yo lo asesiné, lo hice por defender a mi hija’ |
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| Miguel Ponce Bravo, de 36 años, dialoga con el defensor público Leonardo Lastra. Ayer dijo que cometió el crimen por su hija. | | |
| Abril 30, 2008
El hombre que descuartizó a su ‘amigo’ aceptó su culpa. Su niña, de 7 años, está traumada.
Es una historia espeluznante para la que los moradores de Flor de Bastión (al norte) aún no le hallan una explicación.
Es también una historia de dolor que ha dejado traumada a una niña de 7 años, quien cada vez que recuerda lo sucedido “comienza a gritar y llorar; a volverse como loca”, comentó su tía, Rosa Rivadeneira.
La niña observó cómo el pasado lunes, su padre, Miguel Ángel Ponce Bravo, de 36 años, descuartizó a su amigo, Segundo Ezequiel Anchundia Barreto, de 52, en su casa, de Flor de Bastión, en el norte.
El asesinato, presuntamente ocurrió por una venganza porque Anchundia trató de violar a la hija de su compañero.
Ambos estuvieron libando desde las 09:00 en el portal de la vivienda, adonde la niña llegó a las 11:00 de la escuela.
Tres horas después, los hermanos de la menor, de 12 y 17 años, salieron al colegio. El mayor de ellos escuchó cuando Ponce le decía a su amigo que se vaya a su hogar, pero Anchundia insistió en quedarse y le pidió a Ponce que vaya a comprar otra botella de licor.
“Cuando regresé lo encontré adentro de la casa, sobre mi hija, tocándole las piernitas. Discutimos y agarré un cuchillo y lo maté”, reconoció el acusado durante la audiencia que se realizó ayer. En esta, la jueza 19ª de lo Penal, Karina Ramos, dictó la orden de prisión en su contra.
Según la autopsia, Anchundia recibió trece puñaladas en el pecho, espalda y glúteos, luego le fueron cercenados su cabeza y mano derecha.
DRAMA SOCIAL Entre lágrimas, Rosa Rivadeneira defendió ayer a su cuñado. Informó que desde hace cuatro años su hermana y esposa del acusado emigró a España y que desde entonces él se hizo cargo de sus dos hijos (de 7 y 12 años) y de su entenado (de 17). Ellos ahora están en casa de un familiar fuera de la ciudad.
“Miguel no se volvió a casar porque no quería una madrastra para los niños. No permitía que nadie les haga daño”, manifestó la tía, quien indicó que Ponce laboraba como cocinero para los restaurantes KFC.
Los vecinos del aprehendido tampoco dan crédito de lo sucedido. Ellos relataron que tras apuñalar a Anchundia, Ponce estuvo por tres horas “de casa en casa diciendo que había matado a alguien”, dijeron. “Como es un hombre tan bueno, nadie le creyó que fuera un asesino hasta que regresó a su casa y luego salió mostrando la mano que le había cortado al muerto”, manifestó María Vizuete.
Fue en ese momento cuando la Policía halló a Ponce, quien trató de huir escondiéndose en la vivienda de un vecino. Sin embargo, fue detenido por los agentes, a quienes confesó que la cabeza del occiso la había botado en una mochila y en una zanja del sector.
“Pediré una evaluación psiquiátrica del imputado y exigiré que su pena sea mínima porque lo que hizo fue en defensa de su hija”, expresó Leonardo Lastra, abogado de Ponce.
La familia del occiso pidió el mayor castigo para el detenido, pues según ellos, Anchundia era un pescador honesto, incapaz de abusar de una niña.
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