Ni depilados. Ni engominados. Ni extremadamente arreglados. Esas sesiones de spa para lucir con frente, cejas y uñas perfectas, así como las horas frente al espejo para lograr esa apariencia impecable, pierden espacio frente a la nueva tendencia en la imagen masculina: el macho.
Ese look imponente del hombre de pelo en pecho y rasgos acentuadamente varoniles regresa con fuerza y le dice adiós al metrosexual, ubersexual o cuanto término haya estado de moda.
El estilo masculino actual, que por lo general lo imponen los personajes del mundo del espectáculo y del deporte, deja atrás al futbolista David Beckham que popularizó el look metrosexual. El término surgió en 1994, cuando el periodista inglés Mark Simpson lo incluyó en un artículo para referirse al hombre del siglo XXI, ese que viste a la moda, usa cremas, va al gimnasio y centros estéticos, se somete a mascarillas, se pinta las uñas o el pelo y soporta sesiones de depilación para lograr rasgos perfectos.
Beckham revolucionó el entorno publicitario e industrial y propició la creación de marcas de cosméticos y servicios estéticos masculinos —que antes eran pensados solo para las mujeres— para verse atractivo. Eso sí, sin poner en duda la virilidad masculina.
En Ecuador hay fieles representantes de ese estilo. En la pantalla, Carlos Vera y Carlos Luis Morales, y en la vida pública, los asambleístas Eduardo Maruri y Vladimir Vargas. Ellos, los otrora reyes de la moda, la elegancia y el estilo, pierden su hegemonía ante los íconos del momento.
Los urbersexuales, otro estilo creado por el mercadeo, también se alejan del nuevo arquetipo masculino. El hombre ubersexual apareció en el libro The Future of Men (El hombre del futuro) de las publicistas norteamericanas Marian Salzman, Ira Matathia y Ann O’Reilly como una mezcla entre el macho ibérico de pelo en pecho y el metrosexual.
Es el típico hombre que se cuida, aunque sin excesos, que busca expresar confianza en sí mismo, pero sin caer en la egolatría o el narcisismo, como a veces ocurría con el metrosexual. Según las publicistas, no se trataba de un adversario del metrosexual, sino más bien de una evolución. Y en ese estilo se enmarcaban los actores George Clooney, Antonio Banderas o Brad Pitt.
Ahora esos estereotipos quedaron fuera. Los tipos varoniles, con la apariencia de siempre, sin tantos adornos, renacen de la mano de actores como Mario Cimarro (cubano), Javier Bardem (español), Daniel Craig (el nuevo James Bond) o de futbolistas como el portugués Cristiano Ronaldo.
Diario El Tiempo, en una de sus recientes publicaciones sobre esta tendencia masculina, señala también al cantante británico Robbie Williams o al modelo australiano Ian Lawless como los tipos machos.
Hace una década el macho latino parecía haber dejado de interesarles a las mujeres, y los rostros depilados y suaves, las uñas arregladas y el traje combinado ganaron espacio en la conquista femenina, al punto de que más de uno se animó a ir al spa a someterse a limpiezas faciales o probar con cambios de look.
Sin embargo, esas imágenes de un atractivo Cimarro sin camisa interpretando a Juan Reyes en la novela Pasión de gavilanes, a Salvador Cerinza en El cuerpo del deseo y ahora a los hermanos Hugo y Alcides de Medina en La traición, han vuelto a alborotar las hormonas femeninas y el gusto por ese hombre de facciones y presencia muy masculina.
¿Macho look en Guayaquil?
Ecuador se ha caracterizado por no ceñirse a una tendencia en la imagen de los hombres. Aunque tiene sus metrosexuales bien definidos y algunas generaciones siguen preocupadas por cada rasgo de su apariencia, conseguir ex