La energía solar ha enfrentado el problema de cómo almacenarla para que pueda satisfacerse la demanda de electricidad de noche o cuando no brilla el sol.
Pero la electricidad no es fácil de almacenar. Las baterías no responden eficientemente al reto de almacenar energía a gran escala. Un enfoque diferente, actualmente a prueba en la industria de la energía solar, podría eliminar el problema.
La idea es captar el calor del sol. El calor, a diferencia de la corriente eléctrica, es algo que la industria sabe cómo almacenar con mayor eficiencia de costos.
Por ejemplo, un termo para café y la batería de una laptop almacenan aproximadamente la misma cantidad de energía, indicó John S. O’Donnell, vicepresidente ejecutivo de Ausra, compañía en el negocio de la energía solar térmica.
El termo cuesta 5 dólares y la batería, 150 y “por eso es que la energía solar térmica va a ser la forma dominante”.
Los sistemas están diseñados para acumular calor del sol, hervir agua y convertirla en vapor y hacer girar una turbina y crear energía, como lo hacen las plantas existentes de energía solar térmica, mas no inmediatamente. El calor se almacenaría durante horas o incluso días.
Una planta que pudiera almacenar lo que produce podría elegir cuándo vender la producción con base en un precio anticipado. Ausra, de Palo Alto, California, fabrica componentes para plantas a las que se les podría añadir almacenamiento térmico, si el costo estuviera justificado por precios más altos después del atardecer o para producción que podría prometerse de forma realista incluso si el pronóstico del clima fuera incierto.
Un competidor que va un paso atrás en contratos firmados, pero tiene respaldo corporativo, planea una técnica ligeramente diferente, en la que agregar almacenamiento parece algo casi trivial. Es una “torre de energía”, semejante a un tanque de agua elevado, rodeado por cientos de espejos que se inclinan en dos ejes, uno para seguir al sol a través del cielo en el transcurso del día y el otro durante el año. En la torre, así como en un tanque situado abajo, hay decenas de cientos de litros de sal fundida que pueden calentarse a temperaturas muy elevadas. “Se toma la energía que el sol deposita en la tierra ese día, se almacena y captura”, dijo Terry Murphy, presidente de SolarReserve.