La reacción a un perfume puede ser visceral, y personal. Eso no es noticia para Luca Turin, científico y experto en fragancias. Describe Attrape-Coeur, un perfume violeta ambarino de Guerlain, como “un intenso y radiante estallido tipo órgano Wurlitzer de notas de violeta rosa y lirio”, pero de Love in White, de Creed, dice: “Si esto fuera un champú regalado con el primer baño tras dormir dos meses a la intemperie en Nuakchot, uno optaría por quedarse con los piojos”.
Turin, autor de Perfumes: La Guía, escrito en colaboración con su esposa, Tania Sanchez, constituye una voz dominante en el coro de críticos que dan a conocer sus opiniones en libros, revistas, y cada vez más, en Internet.
Ese parloteo, no obstante, es un flagelo para la industría perfumera.
En sitios en la Red y diarios en línea, como aromascope.com, scentzilla.com, boisdejasmin. com y perfumeposse.com, los críticos de la actualidad se muestran feroces y reaccionan a ciertas fragancias con éxtasis o, a menudo, con ponzoñoso desprecio.
De forma poco sorprendente, los comentarios sin censura de estos críticos han constituido anatemas para las Estée Lauder y los Coty de este mundo.
“No cabe duda de que sacan de quicio a la gente de la industria”, dijo Rochelle R. Bloom, presidenta del grupo de la industria Fragrance Foundation. “Me hablan a menudo ejecutivos de la industria para rogarme, ‘¿no podrá hacer algo respecto a toda esta verborrea?”.
Comentaristas en el sitio internet de Coty, que produce las fragancias de David Beckham y Jennifer Lopez, entre otros, la instaron a considerar la posibilidad de sacar nuevamente a la venta sus mayores éxitos, fragancias como Emeraude y L’Origan, afirmó Stephen C. Mormoris, vicepresidente ejecutivo de mercadotecnia global.
Para Sanchez, ya era hora de que eso sucediera. La coautora de Perfumes: La Guía criticó a la industría perfumera por “no haber entendido aún los beneficios de relajar el control”. Contó cómo una destacada autora de un diario en línea se vio amenazada por una demanda legal por parte de una compañía de perfumes porque había dicho de su producto que sólo era “pasable” y “algo decepcionante”.
“Cuando una elegante compañía de bienes de lujo desata a sus abogados contra una madre de familia suburbana porque no le gustó su nueva fragancia”, escribió Sánchez, “sabemos que el mundo está en proceso de cambio".