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Grupos no institucionalizados |
Abril 27, 2008
La empresa de de-construcción de la modernidad a través de los libros (¿Una paradoja?) sigue su curso. En el 2006, La larga cola de Chris Anderson anunciaba que abundancia y diversidad iban a sustituir el consumo de masa. El año pasado, David Weinberger nos enseñó en Everything is Miscelaneous que, en el universo digital, el desorden puede ser una virtud.
Here comes everybody, el último libro de Clay Shirky, consultor y profesor de la Universidad de Nueva York, nos muestra ahora que ya no necesitamos a las organizaciones para organizarnos. No hace falta estar de acuerdo con todas las tesis avanzadas en esos libros para darse cuenta de que estamos viviendo un cambio de época cuyos contornos es urgente localizar.
El núcleo del libro de Shirky, recién publicado en EE.UU., consiste en mostrar que formar grupos (o encontrar los que existen para unirse a ellos) resulta mucho más barato que antes de la internet. No funcionan como antes y podrían volverse un desafío para las instituciones existentes, Shirky saca su inspiración de un artículo escrito en 1937 y en el cual el economista Ronald Coase formulaba una pregunta fundamental: ¿Si los mercados son tan eficientes por qué necesitamos empresas? Empleados y obreros podrían buscarse unos a otros y vender el fruto de su colaboración.
La explicación, dada por el mismo Coase, es que todas las transacciones necesarias para encontrar con quien trabajar así como la negociación de los acuerdos de colaboración cuestan caro (en dinero, tiempo y atención). “Las empresas, según Coase, bajan los costos de las transacciones para los esfuerzos de grupo. Esto les da una ventaja económica con relación a los mercados en determinadas situaciones”, explica Shirky en una entrevista con el sitio Ars Technica.
En su libro, sin embargo, precisa que “hay un factor limitante poderoso a esta gestión: el costo de la propia gestión. […] cada vez que los costos de las transacciones se vuelven demasiado caros para ser manejados dentro de una organización, los mercados tienen mejores resultados que las empresas (y, en general que la gestión centralizada)”. Hay un techo por encima del cual las empresas pierden su eficacia económica.
La principal aportación de Shirky consiste en mostrar que la baja en los costos de las transacciones –que se han “derrumbado” debido a las nuevas tecnologías de comunicación–, revela la existencia de un piso que nadie había visto.
“Ahora que se puede lograr una coordinación a gran escala y a bajo precio, una tercera categoría ha emergido [al lado de mercados y empresas]: un trabajo serio y complejo emprendido sin dirección institucional. Grupos coordinados de manera suelta pueden realizar ahora cosas que estaban antes afuera del alcance de cualquier estructura organizacional”, escribe Shirky. Toma como ejemplos manifestaciones estivales de Nueva York sobre las cuales, tradicionalmente, uno encontraba un par de fotos en la prensa local. Lo demás se perdía. Hoy día se encuentran por millares en Flickr. El sitio ofrece una plataforma (y no una organización) en la cual “cualquier coordinación que surja proviene de los usuarios”.
No organiza a los fotógrafos, no decide que la fiesta vale la pena, ni identifica las fotos. Los mismos fotógrafos lo hacen, cada uno por su cuenta, cada vez que usan un tag, una etiqueta para caracterizar sus fotos. Flickr pone automáticamente un enlace entre las imágenes (y sus autores). En vez de organizar a los fotógrafos, dejan que se organicen. “Es la única manera en la cual Flickr puede encarar los costos implicados”, precisa Shirky.
Enlazados para resolver problemas que no sabíamos resolver antes, tales grupos no-organizados operan según lógicas propias y frecuentemente paradójicas.
Tomemos un ejemplo: los fracasos explican su éxito, o sea, la tolerancia hacia el fracaso contribuye a su capacidad de innovar.
“La mayoría de los proyectos open source fracasan, y la mayoría de los éxitos restantes son muy modestos”, escribe Shirky. ¿Quiere acaso decir que estamos sobrevalorando sus méritos? De ninguna manera, porque debido a los bajos costos de las transacciones, fracasar no les cuesta gran cosa. De ahí su superioridad sobre las organizaciones que no pueden permitirse tal lujo. “Muchas acciones que podrían valer la pena no serán experimentadas, aun por empresas innovadoras, porque su éxito eventual no es lo suficientemente previsible”, explica Shirky. Al revés, “en el mundo open source, probar algo resulta a menudo más barato que tomar la decisión formal sobre si hacer la prueba o no”.
La conclusión lógica de tal demostración es que tales grupos no-institucionalizados son “un reto profundo para el statu quo”. Es más, “nuestras herramientas sociales no son una mejoría para la sociedad moderna, son un reto para ella. Nuevas tecnologías aparecen, cosas imposibles previamente empiezan a ocurrir. Si un número suficientemente grande de tales cosas imposibles se dan de golpe, el cambio se vuelve una revolución”.
Nadie dice que estemos ahí todavía, pero tal vez valga la pena prestar atención... y leer este libro importante.
LINKS
Libro de Shirky http://tinyurl.com/3y5kz8
Video de la presentación del libro por Shirky http://cyber.law.harvard.edu/interactive/events/2008/02/shirky
Entrevista con Ars Technica http://arstechnica.com/articles/culture/book-review-2008-04-1.ars/1
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