La presencia de algún problema puede ser motivo para que el niño se niegue a levantarse.
El que los niños se nieguen a levantarse en las mañanas para ir a clases es aceptable las primeras dos semanas de iniciado el año lectivo, más allá de eso puede ser la manifestación de una situación que le incomoda y que los padres deben conocer para corregir a tiempo, porque de lo contrario afectará su conducta y rendimiento escolar.
El hecho de que hayan tenido un periodo de vacaciones, sin lecciones ni horarios para dormir, suele afectar inicialmente la rutina que deben adoptar cuando vuelven a las aulas. Es entonces cuando los padres tienen que imponerse y ajustarlos para que reprogramen sus actividades, indica la psicóloga clínica Giana Auz, médico en el hospital Roberto Gilbert Elizalde.
Según la especialista, los niños tienen que dormir como mínimo ocho horas diarias, y en temporada de clases acostarse a las 20:00 o 21:00, no más tarde. “En esta rutina los padres tienen que mantenerse y no ceder. Hay muchos que no son constantes y dejan que su hijo se salga de esa disposición y entonces llegan los problemas”, anota Auz.
Si el pequeño se acuesta temprano, pero se niega a levantarse para ir a la escuela, puede que haya factores internos (familia) o externos (escuela) que causen esa actitud, dice Samuel Merlano, psicólogo clínico y orientador familiar.
Los factores internos podrían provenir de peleas entre los padres o con el niño; gritos y exigencias para que estudie lo que le han mandado en el día y hasta lo que a su progenitor se le ocurre que debe aprender; ignorar que el niño tiene derecho a jugar y disponer de tiempo para distraerse; falta de afecto y comunicación con los padres; un ambiente inadecuado a la hora de dormir (ruidos, luces encendidas, etcétera).
“A veces los padres usan los estudios como castigo, y algunos inconscientemente les dicen a sus hijos, si no aprendes o haces esto, te voy a poner más tareas, entonces los niños empiezan a sentir rechazo por la escuela”, indica Merlano.
El que los padres trabajen también es causa de estrés y de que su hijo no esté interesado en levantarse. La prisa de los padres porque tienen que salir a sus trabajos hace que, en muchos casos, presionen a los chicos y tornen la mañana en un suplicio.
En cuanto a las causas externas podrían ser, entre otras, el que su maestro lo rete, critique, humille, y hasta lo castigue físicamente.
También que no haya una buena relación con sus compañeros y que su profesor ignore el problema. En estos casos la escuela se va a convertir en un sitio de tortura del que el menor quiere escapar, por ello se niega a levantarse de la cama y aduce que tiene mucho sueño, que le duele el estómago o la cabeza.
Para evitar que se sienta indispuesto los padres tienen que crear disciplina, procurar que realicen temprano las tareas, merienden y se acuesten. Que en la habitación en la que vayan a dormir no haya televisor o radio encendida, contarle o leerle un cuento.
“Los padres pueden hacer compromisos con sus hijos, por ejemplo, preguntarle la noche anterior: Hijo, ¿crees que mañana puedas levantarte más temprano? El niño le responderá que sí. Entonces decirle: ¿Y crees que podrás bañarte, vestirte y desayunar? El pequeño le va a contestar que sí, y seguro que va a cumplir porque se va a sentir comprometido con su padre”, señala el psicólogo Samuel Merlano.
También hay que estimularlo para que sienta interés de ir a la escuela, por ejemplo, ofrecerle una bicicleta o algo que desee mucho. Estas promesas se deben cumplir, porque si no el niño se sentirá frustrado y no confiará en sus padres, afirma la psicóloga Giana Auz.
Si los problemas provienen de la escuela, los padres tienen que hablar con el maestro para solucionarlo. Los psicólogos aconsejan que los padres deben buscar tiempo a diario para hablar con sus hijos, para que les cuenten cómo les fue en la escuela, si hay algo que les incomoda.
Ambiente
Crear un buen escenario antes de dormir y a la hora de levantarse (en la mañana se puede poner la música que le guste o animarlo con algún juego).
Arreglos
En la noche dejar lista la mochila, uniforme y todo lo que tenga que llevar el chico.
Establecimiento
Evitar ponerlos en un plantel muy alejado de la casa que le demande levantarse muy temprano y regresar tarde.
Comunicación
Los padres que trabajan y regresan a su casa deben llamar a diario a sus hijos, pero no para retarlos, sino para conocer cómo están y si hicieron las tareas.