La asambleísta de PAIS señala que en su bloque hay criterios divididos sobre las figuras de consulta y consentimiento previos para la explotación de recursos naturales, pero también espacios de diálogo.
¿Cuál es la diferencia?
La consulta fue garantizada por el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y asumida en la Constitución de 1998 para el caso de territorios indígenas. Ha sido manipulada por el Estado y las transnacionales. ¿Qué consideraban como consulta? Manipular a un dirigente o reunir a una parte de la comunidad, hacerles firmar unas hojitas. Está superdesgastada y es objeto de burla. Ecuador vuelve a firmar una declaración internacional. El Estado debe tener el consentimiento de la comunidad para la actividad extractivista, que tiene que ver con la participación ciudadana en las decisiones.
En el texto de su mesa se prefirió la consulta, ¿por qué su tesis no tuvo respaldo?
En primer debate aprobamos el principio del consentimiento; en el segundo hubo división. Firmaré el informe de minoría, tenemos la esperanza de que en el pleno se discuta ampliamente.
¿En ese cambio de opinión de los asambleístas influyeron las llamadas telefónicas del ministro Ricardo Patiño?
Yo puedo hablar de lo que me pasó a mí. Él llamó a pedirme que retire ese principio. Le respondí que era una cuestión que se ha planteado en los seis foros de la mesa. Le dije que eso había que discutirlo en la mesa y, finalmente, los compañeros se pronunciaron por la consulta... Entiendo que otros asambleístas han comentado que el ministro también los llamó.
¿Él está interfiriendo con el trabajo de la mesa?
Me abstengo de hacer algún comentario al respecto...
¿Cree que sus opiniones la están alejando del presidente Rafael Correa y del bloque?
No he tenido distanciamiento con él. Sigo creyendo en el proyecto que lidera. Hay diferentes criterios en PAIS, pero el gran objetivo, una Constitución que supere la noche neoliberal, sí es común.