Para-política.
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, reveló ayer que las autoridades investigan la denuncia de un preso de que el mandatario estuvo en una reunión para planear la masacre de quince personas en 1997.
Según dijo el mandatario a la radio Caracol de Bogotá, el testimonio asegura que el ahora presidente junto a militares se reunió con jefes de la ultraderecha, entre ellos Salvatore Mancuso, para planear la incursión en el caserío de El Aro, departamento de Antioquia, en la que murieron 15 campesinos y el pueblo fue quemado.
Uribe hizo la revelación un día después que su primo y socio político Mario Uribe, ex presidente del Senado, fuera detenido acusado de nexos con paramilitares, en el marco del proceso llamado de la “para-política” que ha llevado a la cárcel a otros 31 legisladores, la mayoría oficialista que fueron claves para su reelección en el 2006, que tenían nexos con los escuadrones de paramilitares de ultraderecha, que surgieron en la década de 1980 para combatir a las guerrillas izquierdistas, en un conflicto interno de 40 años, que deja miles de muertos.
El presidente descartó que para salir de la crisis política pudiera adoptar medidas radicales como el pedido de la oposición de disolver el Congreso.
Pero el escándalo no ha afectado la gobernabilidad de Uribe, ni su popularidad, que alcanzó el 82% en marzo, su mayor nivel desde que llegó a la presidencia en el 2002.
Mancuso aseguró el martes que “al menos la mitad del congreso colombiano” tiene conexiones con los grupos armados de izquierda y derecha.