El peregrinar de los familiares de las víctimas del fuego en discoteca iba de hospitales a morgue.
Una comisión para vigilar las indagaciones se forma hoy. Municipio presentará denuncia.
En medio de las críticas a los sistemas de seguridad de los centros de diversión, algunos familiares de las víctimas del incendio en la discoteca The Factory iniciaron el reconocimiento de los cuerpos. Otros buscaban en hospitales con la esperanza de hallar vivos a hijos o hermanos. Ayer uno de los quemados murió y la cifra de fallecidos subió a 14.
El dolor y la angustia se apoderó de la capital, mientras el Cabildo anunciaba que auspiciará la demanda contra los dueños de la discoteca que se incendió el sábado con 300 personas dentro y cuyas puertas de escape tenían candado.
Una comisión del Municipio conformará hoy una veeduría con padres de los fallecidos, de los heridos y miembros del grupo ro-ckera Diablo Uma para las investigaciones.
Tres días de duelo decretó el Municipio de Quito en la ciudad, tras la muerte de trece personas ocurrida el sábado pasado, cuando un incendio acabó con la discoteca The Factory, ubicada en el sur de la urbe.
La decisión la tomó el alcalde del Distrito Metropolitano, Paco Moncayo, quien además anunció una investigación a fondo para determinar responsabilidades en el hecho, en el que también hubo 36 heridos, varios de ellos de gravedad. Por eso los médicos temen que aumente el número de muertos.
Ayer, a las 15:00, la vicealcaldesa, Margarita Carranco, reveló los nombres de nueve de los trece jóvenes que murieron en la discoteca: William Enríquez Valenzuela, Paúl Leonardo Calderón, Mauricio Florentino Espinosa, Diego Andrade Freire, Paola Fercher, Germán Andrés Ribadeneira, José Antonio Barragán, Claudia Novoa y José Luis Trujillo. “Sus edades oscilan entre 18 y 24 años”, dijo.
Edad similar tendrían las otras cuatro víctimas, una mujer y tres varones, cuyos cuerpos serán sometidos a pruebas de ADN para identificarlos.
El incendio de la discoteca The Factory, que funcionaba en una extensión de 800 metros, se registró cerca de las 16:00 del sábado último, cuando al menos 300 jóvenes asistían a un concierto de rock al que estaban invitadas las bandas Celestial, Vendimia y Lamento. En medio del show se lanzaron luces de bengala, una alcanzó el techo y contaminó las láminas de espumaflex y esponja.
Ayer en la morgue policial, el drama era profundo y el movimiento, intenso. Igual situación se observó en los centros asistenciales San Bartolo, Eugenio Espejo, Pablo Arturo Suárez, Hermano Miguel, Carlos Andrade Marín, Clínica Villaflora, Tierra Nueva, Clínica Génesis y hospital del Sur, adonde fueron trasladados los heridos.
Investigación
Las comisiones de Seguridad del Municipio, presidida por el concejal Pablo Ponce, y de Género y Equidad, liderada por Margarita Carranco, se encargarán de la investigación.
Hoy, a las 08:00, hacen la primera reunión para formar una veeduría ciudadana que estará integrada por representantes de los padres de los fallecidos, de los familiares de los heridos y de la organización rockera Diablo Uma; y lo primero que harán será una revisión de la documentación para determinar si había el permiso correspondiente para el concierto.
“De lo que se conoce es que solo tenía permiso para funcionar como discoteca y bar, pero no para el espectáculo”, agregó Carranco. Además informó que los extintores sí funcionaron, pero no la puerta de emergencia, lo cual es el error más grave que cometió el dueño.
“Creemos que una luz de bengala causó el fuego. La discoteca estaba cubierta de material combustible y lo más lamentable es que las salidas estaban aseguradas con candado”, afirmó Jaime Benalcázar, jefe del Cuerpo de Bomberos.
“No se puede permitir que operen discotecas sin seguridades. Las autoridades debían hacer un control exhaustivo de estos sitios. Nadie nos va a devolver a nuestros chicos”, dijo Kléber Tipanluisa, familiar de uno de los jóvenes fallecidos.
La Vicealcaldesa informó que el alcalde Paco Moncayo auspiciará la demanda contra los dueños de la discoteca como acusador particular, a la que se sumarán los familiares.
Además dijo que el Cabildo asumirá el costo de los exámenes de ADN para la identificación de los cadáveres, lo que tardará diez días. También cancelará el traslado de al menos dos cuerpos que serían de otras provincias y los gastos del sepelio de las víctimas.
Hechos
Reacciones oficiales y particulares
Cinco detenidos
Cuatro personas están en los calabozos de la Policía Judicial y el propietario de la discoteca, grave, en un hospital. Todos detenidos para investigaciones.
Tres días de luto
El alcalde de Quito, Paco Moncayo, declaró un duelo de tres días en la ciudad, en memoria de las personas que murieron durante un concierto de rock.
Difusión mundial
La prensa internacional destacó la tragedia. La BBC Mundo y diario El País lo publicaron en primeras planas. Argentina expresó sus condolencias.
Reconocimiento
El reconocimiento de las víctimas del incendio es complicado por el estado de los cuerpos, pero ayer los familiares retiraron a nueve. A otros se les hará ADN.
Antecedentes
2005, agosto 6
A las 16:00, un cortocircuito en conexiones de equipos de amplificación de la discoteca Apolo, en Seis de Marzo entre Aguirre y Clemente Ballén, centro de Guayaquil, originó un incendio. Varios bomberos fueron atendidos al presentar síntomas de asfixia. Un anciano fue rescatado, aunque en la tragedia no hubo heridos.
2006, febrero 26
Un conato de incendio se registró en la discoteca P-2, ubicada en las calles Ambato y Portete, en Guayaquil. La emergencia se inició a las 18:30 por un cortocircuito. Dejó pérdidas materiales, pues no había público.