|
Si su tabla de picar verduras y cortar carnes no le presta ya buen servicio porque su superficie está muy maltratada, lávela con agua tibia jabonosa y un cepillo duro. Luego frótela vigorosamente con sal de mesa y un paño seco. Esto la dejará más clara y brillante. Después de esto, vuelva a frotarla, pero ahora ligeramente, con un paño sumergido en aceite mineral. Déjela toda la noche así y por la mañana límpiela. Haga esto periódicamente y siempre tendrá su tabla una “nueva superficie”.
El uso de la sal en la cocina La mayor parte de las recetas de cocina especifican el uso de la sal en muy pequeñas cantidades. Por lo tanto, lo más conveniente es buscar un tarro de boca ancha y tener siempre en su interior una cucharita de plástico. Esto permitirá poner la cantidad necesaria cómodamente, sin exponerse a derrames y también medir cucharaditas o fracciones de ella con absoluta comodidad. Es un sistema más práctico que el del salero, con cuyo caso se dificulta la medición y además, al agitarlo, no se aprecia con precisión la cantidad de sal que se pone.
Papas crujientes Siempre se nos dice que para que estén frescas las papas hay que enrollar o cerrar la bolsa donde vienen si no terminamos su contenido, pero muchas veces se desenrolla la bolsa. Sugiero que le ponga a la bolsa ya enrollada un gancho para colgar ropa en los tendederos; así no se desdoblará y sus papas estarán en buen estado.
Cuando la miel se convierte en azúcar Cuando tropiece con este problema, coloque el tarro que contiene la miel dentro de una vasija con agua y póngala a hervir lentamente, cuidando antes de quitarle la tapa al envase. Deje el recipiente en el fuego hasta que la miel vuelva a licuarse. Cuando esto suceda, su sabor será tan bueno como cuando la compró. |