Desde el piso 30 del edificio La Previsora, frente al Malecón de Guayaquil, otro Alberto Acosta sigue de cerca el rumbo económico y político del país. Como nuevo editor de la publicación Análisis Semanal, Alberto Acosta Burneo, hijo del presidente de la Asamblea Constituyente, ejecuta esa labor desde enero pasado.
Asumió la conducción editorial de la publicación, que circula desde hace más de tres décadas a nivel empresarial y de entidades públicas, en conjunto con Walter Spurrier, director de la misma. Con 31 años de edad, Acosta Burneo, casado con Diana Spurrier, hija de un economista de tendencia opuesta al de su padre, tuvo sus inicios en la banca en cargos vinculados al desarrollo de productos y tarjetas de crédito. Acosta Burneo analiza varios aspectos del país desde su perspectiva.
¿Cuál es su percepción de la situación económica actual? El país está viviendo una época de cambios muy importantes que están afectando a una gran cantidad de sectores. A algunos de manera positiva y a otros de manera negativa. Estamos viviendo un periodo electoral en el cual muchas de las acciones, de las medidas que se están tomando tienen un fin. Y en este momento va a ser la aprobación de la Constitución. Después van a ser las elecciones de autoridades. Esos cambios van a causar un movimiento en todos los sectores que tienen que ajustarse a la nueva realidad.
¿Cómo concibe el socialismo del siglo XXI con el cual se pretenden algunos cambios? Creo que hay una división entre la retórica que ha existido con el socialismo del siglo XXI. Inclusive en las definiciones que ha dado su principal ideólogo (Heinz) Dieterich y las actitudes y las acciones que está tomando el gobierno. Para el gobierno es difícil, y no creo que esté tampoco en su agenda, el implementar el socialismo del siglo XXI como lo plantea la teoría establecida por Dieterich. Hay muchas acciones en las cuales el mismo proceso de negociación y el resto de la sociedad van a moldear y no van a permitir que se tomen medidas extremadamente radicales.
¿Entonces el socialismo del siglo XXI se ha quedado en el discurso? Se está construyendo un socialismo del siglo XXI distinto al que establece la teoría. Es lo que creo. El gobierno está tomando más medidas para fortalecer sectores desprotegidos, para el desarrollo de la población que tiene menores recursos y a eso lo está llamando socialismo del siglo XXI.
¿Hacia dónde cree que se quiere llevar al país en cuanto al nuevo modelo económico? Hay algunos factores en los cuales, por ejemplo, se está buscando una mayor participación del Estado como un ente planificador y regulador. Un ente que, en los casos necesarios, es un Estado empresario, donde si el sector privado no invierte en un área, el Estado lo piense hacer. Es una economía que tiene una mayor dirección del Estado.
¿Cómo evalúa el trabajo que está cumpliendo la Asamblea? Creo que el trabajo de la Asamblea es una labor complicada porque tiene que llegar a acuerdos entre los distintos sectores que se vean afectados por una decisión. En su funcionamiento creo que tiene un reto todavía fuerte que es seguir incluyendo a todos los sectores en la discusión y que la gente no pierda la fe en la gestión que está realizando la Asamblea.
¿Qué sectores deben ser más incluidos en ese debate? Creo que es importante que con todos los temas que se analicen siempre se incluyan a todos los sectores. Por ejemplo, hay temas en los cuales creo que el sector empresarial debe estar mucho más involucrado y debe ser mucho más considerado, inclusive dentro de las discusiones que se están realizando porque es un motor importante.
¿La Asamblea excluyó al sector empresarial o este se autoexcluyó del debate? No le podría decir por culpa de quién. El resultado es que no ha existido un diálogo fluido en general entre el gobierno y el sector empresarial. Creo que se debería buscar ese diálogo y una mayor integración. Un proceso constituyente para ser exitoso requiere de ese diálogo, no se hace con la definición exclusiva de un grupo de asambleístas por muy capaces que sean.
¿Así sean mayoría? Así sean mayoría se necesita la participación de toda la sociedad para hacer una Constitución. Hay que tomar en cuenta a las minorías. La minoría también tiene que tener en cuenta que no van a imponer sus puntos de vista sobre la mayoría, pero sí tienen que participar y llegar a consensos.
Su padre, Alberto Acosta dirige la Asamblea. ¿Él le ha pedido su opinión sobre los temas que se están debatiendo? Conversamos sobre los temas que están en discusión. Le envío algunos análisis para que lea sobre cómo estamos analizando la situación. Nuestra publicación es imparcial y que analiza todo punto de vista. Y es importante tener el punto de vista del oficialismo.
¿Tienen más coincidencias o discrepancias de criterios? Tenemos apreciaciones y posiciones propias en muchas cosas. En lo principal, coincidimos en el interés de que el país salga adelante.
¿Su pensamiento económico se acerca más a su padre o al del director de Análisis Semanal, Walter Spurrier? Tengo una posición propia producto de mi especialización y experiencia. Trabajé en el sector financiero y me especialicé en análisis cuantitativos y de mercado. Considero que eso es algo que permite enriquecer la relación con mi padre y aportar a la publicación de Análisis Semanal. Tanto mi padre como Walter Spurrier son personas con mucha experiencia en el seguimiento de la economía ecuatoriana desde sus visiones, lo cual es enriquecedor.