En días pasados se realizó una encuesta para elegir a los mejores jugadores del Real Madrid. Y Zidane ocupó el segundo puesto, con lo cual queda explicado cómo la inmediatez quita perspectiva.
Los 100 grandes cracks. Es el título de una edición especial de Tributo Esportivo, poco conocida revista de Baurú, ciudad del estado de Sao Paulo, donde creció Pelé. La publicación realizó un atractivo ensayo, en el cual encolumna a los cien mejores futbolistas de la historia. Es su valoración, claro, y todo es discutible. Incluye 35 talentos de Brasil, sin dudas el país que mayores estrellas ha dado a este deporte. En esto siempre habrá polémicas. Se ubica a Di Stéfano en el puesto 17 de 100 y se lo menciona como español. Pero no es el propósito de esta columna demeritar tan bonito trabajo ni discutir su análisis, sino difundirlo. Vale rescatar el orden en que ubicó a sus connacionales.
Primero Pelé, segundo Maradona. “El más grande jugador de fútbol del mundo fue Di Stéfano. Yo me resisto a clasificar a Pelé como jugador, él está por encima de todo”, sentenció cierta vez el genio húngaro Ferenc Puskas. Naturalmente, Tributo Esportivo le dio al trono al Atleta del Siglo por encima de Maradona.
Garrincha, el ídolo. Tercero en la general y segundo de los brasileños aparece Garrincha, el mayor ídolo del país del carnaval, muy por encima de Pelé en ese rubro. Tenía, Mané, una simbiosis que suena imposible: la fantasía de una bailarina y la contundencia de un camión.
Los 10 brasileños top. 1) Pelé; 2) Garrincha; 3) Romario; 4) Ronaldo; 5) Zico; 6) Leónidas (años treinta y cuarenta); 7) Ronaldinho (puede caer con el tiempo ante el avance de Kaká); 8) Gerson (sesenta y setenta); 9) Didí (cincuenta y sesenta); 10) Falcao, la más alta expresión de la elegancia de que se tenga noticia en este juego.
Ilustres escoltas. Le siguen: 11) Tostao; 12) Rivelino; 13) Carlos Alberto; 14) Rivaldo (dando sus últimas pinceladas en Grecia); Zizinho (años cuarenta y cincuenta); Ademir da Guía (sesenta y setenta); 17) Nilton Santos (cincuenta y sesenta); 18) Coutinho, el compadre futbolístico de Pelé: se tocaban la bola al pie sin mirarse; 19) Junior; 20) Careca.
Los más terrenales. Luego vienen algunos que pueden estar entre los centenarios del mundo y otros incluidos con el corazón: 21) Domingos da Guía (padre de Ademir, años treinta y cuarenta); 22) Jairzinho; 23) Bebeto; 24) Reinaldo, el fabuloso ariete del Atlético Mineiro de los setenta y ochenta); 25) Kaká, capaz de trepar posiciones; 26) Robinho; 27) Renato Gaúcho; 28) Roberto Dinamita; 29) Raí; 30) Zagallo (huuumm…)
Normales. Cierran la grilla algunos que decididamente no deberían estar: 31) Rogerio Ceni; 32) Cafú; 33) Roberto Carlos; 34) Edmundo (hubo algunos miles de futbolistas superiores a él; por ejemplo, no figura Spencer, pero sí Edmundo); 35) Taffarel.
Su señoría, el tiempo. Juez inexorable, el tiempo ubica cada cosa en su justo sitio. Lo que hoy es maravilloso mañana lo veremos con otros ojos. Solo el pasado no cambia. Los genios que se mantienen en la máxima consideración a muchos años de su gloria han atravesado el tamiz de las épocas. Será difícil entrar en esa galería y desbancarlos.
Más simple será salir. Días pasados, se realizó una encuesta para elegir los mejores jugadores de la historia del Real Madrid. Y Zidane ocupó el segundo puesto, con lo cual queda explicado cómo la inmediatez quita perspectiva. Más allá de aquel golazo que dio la Champions League al Madrid en la final del 2002, la prestación del francés no reviste trascendencia en la saga madridista. Llegó de grande, sedujo con su calidad y se apagó, nada más. Seguramente las arenas de la vida lo retrasarán en esa escala tan selecta.