Los menores junto a sus padres se dedican a esta actividad para obtener ingresos.
Wilson Quimís Chiquito, de 8 años, llegó sonriente a la escuela Paulina de los Ángeles García Tumbaco. Con ropa limpia y peinado, no parecía el niño que pasa el día entre desperdicios buscando algún objeto para vender o reciclar.
Esta actividad la realiza hace más de un año junto a otros 34 niños y sus padres, en el botadero municipal de Jipijapa.
Sin embargo, el futuro para Wilson y los otros menores estará alejado de los desperdicios y olores nauseabundos. Ellos recibieron un kit escolar y serán matriculados en una escuela de la localidad, además serán beneficiados con atención médica, capacitación ocupacional y programas recreativos.
La entrega de mochilas y útiles escolares fue parte de la inauguración del Programa de Erradicación del Trabajo Infantil en los botaderos de basura que se inició en Jipijapa, pero que se aplicará en once cantones de Manabí, Los Ríos y El Oro; “donde 309 niños, niñas y adolescentes trabajan actualmente”, dijo la coordinadora del programa, Isabel Palma.
El plan tiene el respaldo de organizaciones como el Ministerio de Trabajo, Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (Innfa), Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conepti), Organización Internacional del Trabajo (OIT), Proniño de Movistar, Centro de Desarrollo y Autogestión (DYA), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y municipios.
La primera fase de este proyecto abarca la prevención y erradicación de este tipo de trabajo, explicó Palma.
La funcionaria destacó que en la provincia de Manabí el plan ha intervenido en los cantones Santa Ana, 24 de Mayo, El Carmen, Bolívar, Manta y Portoviejo, donde han retirado de los botaderos de basuras a muchos niños y adolescentes.
Que sea un compromiso permanente para que este proyecto funcione y que el presente y futuro de la patria no se vaya a la basura, fue el acuerdo de los representantes de las entidades que impulsan el proyecto.
La mayoría de las familias que trabajan en el botadero provienen de la comuna Joá, ubicada a pocos metros, y que, según autoridades locales, tiene un gran potencial turístico sin explotar y que puede ser la principal actividad económica de la zona.