A dos horas del concierto del grupo Maná, el pasado martes en el estadio Alberto Spencer, una multitud de asistentes perdía la paciencia.
A la gente ya le había costado llegar al escenario tras superar un denso tráfico por la av. de las Américas o la av. Kennedy, y sobre eso tuvo que aglutinarse en extensas filas.
“Ustedes creen que tratan con animales. Compramos nuestro boleto y merecemos respeto”, gritaba indignada una asistente, mientras un agente de la Policía Montada intentaba encolumnar a los fanáticos.
Y hubo más quejas. Desde sobreventa, hasta que no se hizo un cacheo riguroso, o que las carpas médicas o auxilio inmediato no estaban en lugares visibles, pero al final “no se registraron novedades mayores”, indicó el mayor Orlando Jácome, uno de los jefes de operativo ejecutado por la Policía.
Y aunque esta vez no ocurrió ninguna desgracia, Jácome admitió una realidad: “Es lamentable, pero sucede. La producción no coordina, no se acerca o no se preocupa por el tema de seguridad, siempre lo dejan como último punto”.
Para espectáculos masivos, “a pesar de que los organizadores dan un número de asistentes, nosotros proyectamos un poco más y designamos más uniformados. Por ejemplo, en Maná decían que si se vendían todos los boletos de cancha, habría 12 mil personas, pero hubo cerca de 20 mil ahí. En total, hubo un poco más 30 mil asistentes en el concierto”, agregó Jácome.
Una fuente de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) mostró la carta en la que Team Producciones (promotor del concierto) solicitaba con fecha del 2 de abril el permiso de la CTG (uno de los dos requisitos exigidos por la Intendencia), “pero la recibimos el 8 de abril y en un papel sin membrete, sin un número de teléfono. Era una carta sencilla, firmada por Homero Rendón, como representante de Team Producciones”. Por eso la CTG no coordinó los desvíos. “Nunca se reunieron con nosotros”, dijo la fuente.