A bordo del avión papal que lo lleva a Estados Unidos, Benedicto XVI dijo este martes que la Iglesia Católica trabajará para asegurarse de que los pederastas no se convietran en sacerdotes.
El papa Benedicto XVI admitió este martes que siente "profunda vergüenza" por los sacerdotes pedófilos involucrados en varios escándalos en Estados Unidos, en declaraciones formuladas a la prensa a borde del avión que lo conduce a Washington.
"Casos como esos no ocurrirán más. La pedofilia es incompatible con el ministerio sacerdotal. Siento profunda vergüenza por ello", declaró el pontífice, quien cumplirá su primera visita de seis días a Estados Unidos y a la sede de la ONU.
El pontífice, que será recibido por el presidente George W. Bush, anunció que la Iglesia católica "hará todo lo posible para curar las heridas causadas por los sacerdotes pedófilos".
Los católicos estadounidenses esperan que el Papa condene con palabras firmes el escándalo de la pedofilia, que involucró a cientos de sacerdotes y que significó un duro golpe a la autoridad moral de la Iglesia católica de ese país.
Numerosas denuncias de abusos sexuales contra sacerdotes se acumularon en los tribunales de Estados Unidos y decenas de víctimas de los abusos de sacerdotes entre 1960 y 1980 fueron indemnizados con millones de dólares.
Viaje a EE.UU
El papa Benedicto XVI afirmó además que hablará con su presidente, George W. Bush, de la inmigración y le pedirá que su país ayude al desarrollo y crecimiento de Latinoamérica.
Benedicto XVI explicó, respondiendo a las preguntas de los periodistas, que en la última visita de los obispos de América Central y de América del Sur conoció el gran problema de la inmigración que existe en esos países.
El Pontífice destacó sobre todo el "drama de la separación" familiar que supone la inmigración y afirmó que se necesitan soluciones a largo plazo para el desarrollo social.
Añadió que hablará con el presidente Bush de la necesidad de que Estados Unidos ayude a los países de Latinoamérica para que crezcan y se desarrollen.
El Papa hizo hincapié en la necesidad de tomar medidas a corto plazo para ayudar a las familias destruidas por la emigración y de la precariedad para que los emigrantes puedan disfrutar, al menos, de una vida digna.
Benedicto XVI puntualizó que en Estados Unidos existe una gran hospitalidad hacia el inmigrante y que la Conferencia Episcopal norteamericana colabora con los obispos de América Latina para dar apoyo a los emigrantes.
"En Estados Unidos hay mucha humanidad y muchas acciones positivas", añadió el Papa.
El Pontífice se mostró "atraído" por el concepto positivo de laicidad en Estados Unidos y valoró cómo los ciudadanos han querido crear un Estado laico y secular, pero que da a todos la posibilidad de expresar y tener su propia religión.
Definió a Estados Unidos como "un Estado laico que puede vivir libremente el amor por la religión" aunque, no obstante, advirtió que también en Estados Unidos ha llegado el "ataque de la secularización".
Respecto a su visita a las Naciones Unidas, el Pontífice explicó la necesidad de que esa organización defienda que los derechos principales del hombre no son negociables.
El Papa concluyó afirmando que siente una alegría por regresar a Estados Unidos, un país que conoce muy bien, y señaló "la gran vivacidad de la Iglesia" en el país, así como su entusiasmo por acudir a la Asamblea General de las Naciones Unidas.