A través de un plan de conservación se busca garantizar la presencia de esta especie en el país.
Por primera vez un polluelo de águila harpía –el ave rapaz más fuerte del mundo, pero que actualmente está en peligro de extinción– fue reinsertado a su hábitat de manera exitosa.
Eso ocurrió en Ecuador, en julio pasado, en las orillas del río Aguarico, una zona no protegida. Hoy, nueve meses después la cría está totalmente adaptada a su entorno.
La historia empieza cuando don Guillermo Payaguaje, un indígena secoya, recibió a mediados del 2007 una propuesta tentadora. Si cazaba un águila harpía le pagarían un buen dinero. Don Guillermo aceptó y taló un gran ceibo de la selva donde había localizado al pollo de harpía. Era una hembra de plumaje blanco que aún no estaba lista para volar. El negocio no se concretó, pero don Guillermo la tenía en su casa, en condiciones no adecuadas.
El hecho fue reportado por el Ministerio de Ambiente al Programa de Conservación del Águila Harpía en Ecuador (Pcahe), que enseguida tomó medidas. La estrategia fue hablar con don Guillermo y de manera muy sutil procurar que de él mismo saliera la idea de devolver el ave al bosque.
No consiguieron solo eso, sino que ahora él es uno de los más entusiastas colaboradores del plan que lleva adelante la Fundación Simbioe.
Ruth Muñiz, quien maneja el programa, cuenta que en Brasil habían intentado reinsertar un ave, pero sin éxito. Los miembros de Pcahe y la comunidad tuvieron que construir una plataforma enorme, incluso con poleas para subirle comida.
La polluela ecuatoriana, que fue bautizada como Cocaya, no tuvo que pasar hambre pues ni bien la liberaron en lo alto, los padres escucharon sus gritos y llegaron con comida.
“Fue un momento emocionante”, cuenta Muñíz con una gran sonrisa. Ahora la joven Cocaya ya cumplió un año y se lanza y atrapa a las presas que aparecen en las cercanías de su nido. Está totalmente adaptada.
Este es uno de los éxitos más importantes del programa, que gracias al monitoreo que realiza en diez nidos ubicados en Esmeraldas, Sucumbíos y en la zona de amortiguamiento del Área Protegida Cotacachi-Cayapas, tiene cada vez más delineado el perfil de la bella e imponente ave en riesgo.
Uno de los más curiosos hallazgos es que “la señora de los monos”, como se le conoce entre las comunidades indígenas, por su apetito por los monos, no tendría a este como su plato preferido. Más bien se alimenta de perezosos.
Es un ave territorial. “Sabemos que dependiendo de la calidad del terreno, cada pareja puede desarrollarse en un área de 5.200 hectáreas”.
Esta ave, la más grande de América, con poderosas garras, cuyas uñas pueden llegar a medir hasta siete centímetros (superior a la de los osos), tiene un periodo de independización de sus padres muy lento. Tarda dos años y medio en separarse y buscar otro territorio.
También se toma su tiempo para aprender a volar. A los tres meses recién levanta las alas, y para dominar la técnica debe pasar un año por lo menos.
En Ecuador está vigente una ley de protección para esta ave, la cual contempla prohibiciones de caza e incluso de visita a nidos sin permisos especiales. El Pcahe, que actualmente funciona con dineros de un fideicomiso del Fondo Ambiental, busca al momento nuevos recursos, pues el convenio está por terminar.
Como parte del plan también se da capacitación a las comunidades. Ahora Pcahe trabaja con Playa de Oro y Wimbí (afroecuatorianos), Santa Rosa de Naranjal (campesinos), San Pablo de Kantesilla (secoya) Cuyabeno (quichuas) Zabalo (cofanes).
Se les capacita como parabiólogos y son quienes reportan datos de campo para el programa. Para Muñíz, en estos sectores donde existen nidos es conveniente que las comunidades valoren la importancia del ave, tanto como indicador de la biodiversidad como referente cultural y espiritual ancestral.
Colores
El plumaje del águila harpía es gris en la cabeza; negro en la espalda, parte superior de las alas y el pecho, y blanco en la parte inferior de las alas y el abdomen. La cola es negra con tres bandas grises.
Plumas y garras
Tienen una cresta de plumas eréctiles sobre su cabeza. El águila harpía posee un pico fuerte y garras que pueden alcanzar los 7 cm de largo.
Otra especie
La fundación Simbioe está levantando un programa de protección al cóndor, ave emblemática del Ecuador. Actualmente existen solo 60 individuos de esta especie en todo el país.
Cruce
Actualmente este número no es viable para mantener la especie, es deseable que estos se crucen con otros cóndores de países vecinos para evitar taras genéticas.