martes 08 de abril del 2008 Columnistas

La piñata de Reyes

Ahora resulta que por haber solicitado que se investigue la información que ha aparecido en la computadora de Reyes en la que se habla de una donación de cien mil dólares a la campaña electoral del actual Presidente, el ex diputado Diego Ordóñez podría ir a la cárcel, nada menos que bajo la acusación de traición a la Patria. Solamente por pedir que se investigue... Una investigación que, por cierto, la vienen exigiendo muchos ecuatorianos, y que luego de esta barbaridad solo servirá para que aumenten en número.

Es la vieja práctica del autoritarismo y del abuso del poder que, con otros rostros, nombres y eslóganes, aún sigue enquistada en nuestra cultura política.

Esta decisión es la última de una cadena de reacciones que revelan no solo el “momento dictatorial” que atraviesa el Ecuador sino una desesperación propia de aquellos estados patológicos donde el miedo se apodera de la razón y la conciencia.

Pero la tormenta no termina allí. El Presidente ha denunciado que Colombia ha visto “robustecida su posición” gracias a que nuestros servicios de inteligencia, a través de la CIA, le han estado suministrando información que él ha ignorado. De lo que se sabe esa “posición de Colombia” es la de combatir a la narcoguerrilla.

Al hacer pública una denuncia sobre un asunto que generalmente se ventila bajo estricta reserva, los ecuatorianos tenemos ahora derecho a conocer este asunto a fondo, incluyendo las explicaciones de las decenas de militares que estarían involucrados. Por lo que no bastan remociones o expedientes administrativos.

¿Qué otra información ha tenido la inteligencia militar sobre los vínculos de las FARC en el Ecuador? ¿Qué razones ha tenido para no compartirla con el actual Gobierno?

¿Se acusará también de traición a la Patria a quienes pidan una investigación? ¿Se lo hará contra los militares involucrados? ¿O ese delito está reservado únicamente para los civiles?

Pero hay más aún. El Ecuador acaba de demandar a Colombia ante la Corte Internacional por el conflicto de las fumigaciones. Un conflicto que había amainado un poco y sobre el que un compromiso parecía viable. Se nos ha dicho que la demanda no es una reacción por la última crisis con Colombia. Pero los hechos dicen otra cosa.

La demanda se basa en la violación del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas. No obstante que ese tratado fue firmado en 1948, es decir, hace 60 años, el Ecuador jamás lo ratificó. Esto apenas lo hizo pocos días después de la incursión colombiana. Es de ingenuos pensar que no existe una conexión entre incursión, ratificación y demanda. Además, ¿está consciente el Ejecutivo de la sombra jurisdiccional que su conducta ha creado sobre las justas aspiraciones del país en esta materia?

Todo esto recuerda ese video que dio la vuelta al mundo en el que se ve al “compañero” Aisalla, cuando en el cumpleaños de Reyes, celebrado en “tierra sagrada”, trataba de tumbar con los ojos vendados y palo en la mano una piñata, mientras todos lo aplaudían.
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