La reforestación es primordial en la preservación de este recurso, determina informe del PMRC.
La superficie de manglares ha aumentado en la última década en todas las provincias de la Costa, (excepto El Oro), lo que evidencia una leve recuperación de este ecosistema.
Así lo determina el informe presentado recientemente por los directivos del Programa de Manejo de Recursos Costeros (PMRC), organismo involucrado en la administración, manejo y conservación del manglar.
Los resultados son producto de una serie de análisis y mediciones que, por encargo del PMRC, efectuó durante más de seis meses el Centro de Levantamientos Integrados de Recursos Naturales por Sensores Remotos (Clirsen).
El área de estudio del trabajo presentado por el Clirsen fue la zona costera y estuarina de Esmeraldas, Manabí, Guayas (incluido lo que ahora es la provincia de Santa Elena) y El Oro, donde -a excepción de la última- se observa una leve recuperación del recurso, considerando los datos de 1999.
Así, entre 1999 y el 2006, en Esmeraldas el aumento en la superficie de manglar fue de 1.081 hectáreas; en Manabí, de 786, y en Guayas, de 633. No obstante, en las cifras totales aún se ve una disminución, a causa de la situación de El Oro.
El director del PMRC, Víctor Osorio, relaciona esa situación con la caída de la actividad camaronera registrada a finales de la década pasada, lo que desmotivó a los productores que construyeron piscinas de cultivo en áreas de manglar.
La situación es distinta en El Oro donde hubo una disminución de 2.753 hectáreas (ha) de manglar por el aumento de las piscinas. En total, la extensión que ocupan las camaroneras en la Costa supera las 175 ha, según el informe del PMRC.
Para lograr la recuperación, según las conclusiones del informe, ha sido clave la acción de entidades estatales, particulares y ONG en programas de concienciación, reforestación y manejo del manglar.
Una de esas acciones, refiere Eduardo Molina, especialista en manejo costero integrado, es la entrega en concesión de áreas de manglar a grupos de pescadores y cangrejeros que se dedican a la explotación moderada del recurso y al mismo tiempo a su conservación, al denunciar la tala y las intenciones de camaroneros que buscan instalarse en la zona, algo prohibido por la ley.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la conservación del manglar es vital para el equilibrio de los ecosistemas del mundo, pues es considerado un excelente retenedor y acumulador de sedimentos y metales pesados.
Además, este recurso es productor de madera para diversos usos como viviendas, puentes, embarcaciones, muelles, artes de pesca y en combustibles en forma de leña y carbón.
Esa utilidad es la que ha motivado a muchos comerciantes en Ecuador a explotar la tala de manglar, lo que ha contribuido a la reducción de su extensión que, en 1969 (cuando se realizó la primera medición) superaba las 200 mil hectáreas.
Hace 20 años, 175 mil hectáreas conformaban la zona de manglar en territorio ecuatoriano. Actualmente la cifra es de 149 mil, aproximadamente, lo que significa una reducción del 16% de este recurso natural.
Los técnicos estiman que para octubre del próximo año la superficie de manglar puede bordear las 150 mil ha, pues esa es la meta que consta en el convenio de cooperación firmado por el Estado ecuatoriano y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En ese documento la entidad financiera se compromete a otorgar $ 12 millones para el periodo 2005-2009, para financiar las acciones de recuperación y control de este ecosistema, mientras el Gobierno local aporta $ 2,4 millones.
La disminución de área en El Oro (que afecta a la estadística general) genera preocupación en las autoridades del PMRC, especialmente porque recuperar el territorio perdido es una tarea prácticamente imposible, según Eduardo Molina.
El funcionario muestra optimismo porque en los últimos ocho años, la reducción de este ecosistema “fue mucho menor que en décadas pasadas” y ahora tiende a una recuperación sostenida.
Detalles
Importancia
La biodiversidad de los manglares se da por la presencia de una gran cantidad de plantas epifitas (bromelias, orquídeas, helechos y musgos) asociadas a árboles de mangle, muchos invertebrados marinos, peces y una considerable variedad de aves acuáticas y terrestres.
Datos mundiales
El planeta perdió alrededor de 3,6 millones de hectáreas de manglares desde 1980, lo que equivale a “una pérdida alarmante” del 20% del área total, según un estudio de evaluación de la FAO. Este tipo de bosque cayó a 15,2 millones en el 2005.
En Ecuador
En suelo nacional predominan los géneros Rhizophora, Avicennia, Conocarpus y Laguncularia, según el Ministerio del Ambiente.