Martes 01 de abril del 2008 Política

Roundup, usado en Colombia, es cuatro veces más potente

QUITO

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Las fumigaciones aéreas que se realizan en la frontera común.

 “El Roundup (glifosato formulado) no debe aplicarse sobre reservas de agua, como mares, lagos y ríos, porque puede ser tóxico para los organismos acuáticos.

Las personas y animales domésticos deben permanecer fuera de la zona en la que se ha aplicado el Roundup. Recomendamos que durante dos semanas no se permita pastar al ganado... en las áreas tratadas”.

Estas frases están en la etiqueta de los bidones en los que se vende  el Roundup Ultra en EE.UU., producto fabricado por Monsanto y utilizado en las fumigaciones áreas en Colombia y en la frontera con Ecuador, según el libro de la periodista Marie Monique Robin, publicado hace dos meses en Francia.

Y la última frase advierte: “Si se utilizó el Roundup para controlar plantas indeseables alrededor de árboles frutales o de nueces, tales como viñedos, aconsejamos no comer sus frutos o nueces antes de 21 días”.

En su obra El Mundo, según Monsanto (ediciones La Decouverte), Robin cita la demanda de la organización Earthjustice Defense Fund ante las Naciones Unidas, y un informe de la misma ONG que señala que las concentraciones que se usan para las fumigaciones aéreas en Colombia son “cinco veces más elevadas” que las recomendadas en EE.UU. Además, al Roundup Ultra se le añaden “dos surfactantes, fabricados en Colombia, cuya función es cuatriplicar su eficacia”.

De acuerdo con este informe, en Colombia tampoco se respetan la recomendación para las pulverizaciones, que es fumigar a más de tres metros de la cima de las plantas más elevadas, pues los aviones lo hacen a una altura de entre  10 y 15 m.

Robin estima que  entre los años  2000 y  2006 se han fumigado unas  300 mil hectáreas, principalmente en los departamentos de Cauca, Nariño y Putumayo. Y que solo en este último, unas  “300 mil personas han sido intoxicadas”.

La periodista cita los estudios de científicos franceses y norteamericanos que indican que  el Roundup, como se llama  al glifosato formulado, provoca las primeras etapas de cancerización en las células vivas, afecta la producción de hormonas sexuales en los hombres y ‘mata literalmente’ las células de la placenta humana.

¿Por qué entonces sigue siendo el herbicida más vendido en el mundo? Robin da dos pistas. La primera, asegura, es que para obtener la licencia para la venta del Roundup, Monsanto presentó ante las autoridades de EE.UU. estudios de laboratorios realizados solo con glifosato, que no es dañino. La segunda, añade citando a científicos franceses, que si se lo prohíbe afectaría a la industria transgénica, cuyos productos han sido manipulados para ser resistentes al Roundup.
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