Lorenzo Delloye Betancourt y Fabrice Delloye, hijo y ex esposo de la ex candidata a la presidencia de Colombia, dijeron hoy que los últimos eventos les mantienen entre la esperanza de ver libre a Ingrid y la desconfianza que le genera el Gobierno de Álvaro Uribe.
"Creo que ésta es la oportunidad que estamos esperando desde hace tanto tiempo", aseguró en París el hijo menor de la colombo-francesa Ingrid.
Se refería al anuncio de Uribe anoche de que excarcelará a guerrilleros si las FARC liberan a los rehenes.
"Es el paso más importante" que ha dado el presidente colombiano, dijo el hijo de la cautiva, si bien matizó que el mandatario les ha acostumbrado a tener "un doble juego".
"Espero que Uribe de nuevo no haga un doble juego y muestre una verdadera voluntad política para avanzar y entablar un verdadero diálogo con las FARC", señaló.
Lorenzo comentó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "deben aprovechar esta ocasión porque la situación física de los rehenes es muy grave y porque es su última oportunidad de ser consideradas algo más que una organización terrorista".
"Tenemos poco tiempo, hay que actuar ahora. Tengo la moral muy alta, creo que todos los secuestrados van a salir vivos. Creo que las FARC van a negociar, pienso que no quieren ser consideradas sólo terroristas", dijo.
El hijo de la ex candidata presidencial pidió a la comunidad internacional que presione a Uribe para que acepte negociar con las FARC.
"Todos juntos peleemos por la libertad y la vida de los secuestrados. No hay tiempo. Mi mamá va mal y los rehenes van mal. Mientras más pasa el tiempo, las FARC son más consideradas como terroristas. Este es el momento de que jueguen sus bazas, que liberen a los secuestrados y negocien", concluyó el joven.
De su lado, Fabrice Delloye dijo que "la propuesta del Gobierno colombiano es un paso adelante, pero tiene muchas cosas confusas que deben ser aclaradas. Por otro lado, el Gobierno de Uribe nos ha jugado tantas malas pasadas que desconfiamos", dijo Delloye.
Para Delloye "es un signo positivo" que Bogotá se refiera "específicamente" al caso de la colombo-francesa Betancourt, "que comprenda su situación extrema, que es la única mujer rehén de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que está en una situación física lamentable y que oiga el gran clamor de la comunidad internacional por su liberación".
El ex esposo de la antigua candidata presidencial colombiana, secuestrada en febrero del 2002, señaló que en el decreto firmado anoche por Uribe que autoriza excarcelar guerrilleros a cambio de la liberación de los rehenes "contiene muchas condiciones que las FARC ya han dicho en el pasado que no aceptan".
Se refirió en particular a la prohibición de que los excarcelados vuelvan a delinquir, algo que, dijo, las FARC "no aceptarán jamás".
Uribe firmó ese decreto después de que el defensor del Pueblo de Colombia, Vólmar Pérez, alertara sobre el deterioro del estado de salud de Betancourt que, según su relato, fue atendida a finales del mes pasado en dispensarios del departamento de Guaviare.
Pese al avance que supone el decreto, Delloye insistió en que, de no ir más lejos, puede quedar "como un gran gesto sin ninguna consecuencia".
"Tememos que Uribe quiera usar este gesto porque sabe que Ingrid está mal y no quiere cargar con la responsabilidad de su muerte", aseguró.
"Nosotros pensamos que la solución sigue pasando por el intercambio humanitario y el Gobierno no ha dicho cuáles son sus condiciones para ese intercambio", dijo Delloye, padre de los dos hijos de Betancourt.
Afirmó que el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, no aclaró si acepta la desmilitarización de los municipios de Pradera y Florida que reclaman las FARC y en qué condiciones.
"Deben decir si quieren que haya una fuerza internacional de interposición y ser más específicos sobre el acuerdo humanitario. De lo contrario, las FARC no van a responder a esta propuesta y se quedará en palabras que se lleva el viento", afirmó.
Delloye aseguró que el diálogo entre Bogotá y las FARC "es ahora muy complejo, sobre todo porque hace un mes el Ejército mató en Ecuador al número dos de la guerrilla, Raúl Reyes, el hombre con el que tenían que negociar".
Por otro lado, la Federación Internacional de Comités Ingrid Betancourt (FICIB) aseguró en un comunicado que el anuncio de Bogotá "parece una buena noticia que da motivos para tener esperanza" y lo achacó a la presión de la opinión pública internacional.