Argentina recordó ayer el golpe de Estado que instauró la dictadura de 1976, con renovados reclamos para agilitar los juicios a los responsables de los crímenes de lesa humanidad de la etapa más sangrienta de su historia moderna.
“Nadie mereció ser blanco del odio, los miles de desaparecidos aún nos duelen”, dijo el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, en un acto en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), otrora el mayor centro clandestino de detención y ejecución de prisioneros, y futuro museo.
La ceremonia, que incluyó un oficio interreligioso, homenajeó a “hombres, mujeres y niños víctimas del terrorismo de Estado”, de los cuales unos cinco mil estuvieron en ESMA y solo un centenar sobrevivió.
Según cifras oficiales, trece mil detenidos políticos desaparecieron en la dictadura, pero grupos de derechos humanos hablan de 30 mil. Estos últimos reclamaron en múltiples actos en el país –que finalizaron en la histórica Plaza de Mayo– la aceleración de unos 200 procesos judiciales contra unos mil militares y ex agentes de seguridad.
“Treinta años es una barbaridad para esperar justicia”, dijo Estela Barnes de Carlotto, presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, entidad que busca a medio millar de niños secuestrados cuya identidad fue cambiada por sus apropiadores.
Testimonio
Secuestrado 15 meses
Enrique Fukman
EDAD: 51
Identidad política: Militaba en el grupo peronista de izquierda Montoneros cuando fue secuestrado en 1978.
Rechazo la negociación
“Se me acercó un Ford Falcon en el centro de Buenos Aires y se bajaron tres personas que me esposaron y me colocaron una capucha, que sería mi compañera por muchos meses. Me colocaron grilletes y aplicaron corriente eléctrica, preguntándome por mis compañeros. El submarino (otra tortura) también podía ser ‘seco’. En lugar de usar agua, nos cubrían la cabeza con una bolsa de nailon que apretaban bien a la altura del cuello y la mantenían así hasta casi sofocarnos.
Todos los días nos golpeaban 10, 15 a 30 minutos”.