China podría enfrentar un año económico complicado a raíz de las dificultades para controlar su inflación y la creciente degradación de la economía estadounidense, advirtió este martes el primer ministro chino, Wen Jiabao.
"Temo que este año sea uno de los más difíciles (en el plano económico) a raíz de las incertidumbres internas y externas que tornan las decisiones más difíciles", reconoció el jefe de gobierno en una conferencia de prensa.
El gobierno debe esforzarse en garantizar un prometido "desarrollo rápido y estable de la economía" que permita sobre todo crear 10 millones de empleos, al tiempo que controla el alza de los precios, prioridad de las autoridades, para mantenerlo por debajo de un tope de 4,8%.
"Será difícil alcanzar ese objetivo (...), pero no lo hemos cambiado", aseguró Wen tras la reunión anual del Parlamento.
Las dificultades se deben asimismo a que la economía china está ahora ligada estrechamente al mundo y sufre las alzas internacionales de las cotizaciones de las materias primas y agrícolas (cereales, petróleo).
Si bien sus "cimientos están sanos", el desarrollo económico del gigante asiático podría ser obstaculizado por "fluctuaciones económicas importantes" venidas del exterior, advirtió Wen.
Entre los factores que pueden tener repercusiones en su país, citó la ampliación de la crisis de los créditos hipotecarios de riesgo ("subprime") en Estados Unidos, la depreciación continua del dólar y el alza de los precios del petróleo, con un barril a más de $ 100.
"Estoy particularmente inquieto por la economía estadounidense", subrayó.
"Lo que me preocupa es que el dólar estadounidense se deprecie continuamente. ¿Dónde se detendrá? ¿Qué tipo de política monetaria va a adoptar Estados Unidos? ¿Hacia dónde se dirige la economía estadounidense?", agregó.
Wen subrayó que "China aplica una política fiscal y monetaria prudente" para enfrentar sus propios problemas: inversiones excesivas, demasiada liquidez y un superávit comercial demasiado grande.
El primer ministro "dice que la inflación es siempre la prioridad, pero percibimos una inquietud más profunda que antes frente a la situación económica mundial", comentó este martes Li Wei, del Standard Charter Bank.
Para Tan Sumei, economista de Moody's Economy.com, Pekín se preocupa por nuevas bajas de las tasas de interés en Estados Unidos, en un momento en que las autoridades chinas no descartan aumentar sus propias tasas para limitar el crédito y la liquidez excesiva.
Una conjunción de estas dos posibilidades "podría atraer más fondos extranjeros a China y socavar sus esfuerzos anti-inflacionarios", estimó Tan.
Y aunque en los próximos meses una eventual recesión en Estados Unidos desacelere las inversiones extranjeras directas en China, estas son hoy "muy fuertes y posiblemente fortalecerán las presiones inflacionistas", sostuvo en una nota.
La caída del dólar encarece además considerablemente el precio de las exportaciones chinas, que podrían verse frenadas.
El yuan se apreció cerca de 15% frente al dólar desde 2005, sobre todo en el curso de estos últimos meses. En tasa anualizada, se fortaleció un 13% entre agosto y comienzos de febrero, según Merrill Lynch.