Más de cien heridos por las protestas en contra de la independencia de la región de Kosovo.
Manifestantes serbios dispararon armas y arrojaron granadas contra policías de la ONU y soldados de la OTAN en Kosovo, en los peores hechos de violencia en el territorio desde que la mayoría albanesa declaró la independencia el mes pasado.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dijo que sus tropas recibieron fuego de armas automáticas durante choques en el norte de la ciudad de Mitrovica, dividida étnicamente entre los serbios que pueblan esa parte y los albaneses que viven en el sur.
De los 120.000 serbios que se quedaron a vivir en Kosovo tras el conflicto de 1998-1999 entre Serbia y los separatistas albanokosovares, unos 40.000 residen en el norte del territorio.
Cada día, cientos de personas se manifiestan contra la independencia en Mitrovica, frente al puente sobre el río Ibar, que hace de frontera natural entre el norte serbio de la ciudad y el sur donde las personas de etnia albanesa son mayoría.
Los manifestantes se congregan rápidamente en el juzgado de Mitrovica para impedir a jueces internacionales y kosovares de origen albanés regresar al sitio con el propósito de desempeñar sus labores.
Pero ayer la tensión subió después que policías especiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apoyado por fuerzas de paz de la OTAN entraron al amanecer a un tribunal de las Naciones Unidas que un grupo de serbios ocupaba desde el viernes.
Luego cientos de serbios contraatacaron con piedras, granadas y petardos y atacaron tres vehículos de la ONU, rompiendo puertas y liberando a unos diez detenidos en la redada, indicaron testigos.
La policía y las tropas respondieron usando gases lacrimógenos. La OTAN dijo que sus tropas usaron armas automáticas para responder, pero solo con disparos de advertencia”.
Reportes de medios serbios dijeron que entre 70 y 80 civiles resultaron heridos. La policía de la ONU indicó que 63 de sus efectivos, entre ellos 20 franceses y 27 polacos y una decena de miembros de la fuerza de paz de la OTAN, fueron heridos.
Los disturbios fueron un desafío a la autoridad de la OTAN, Naciones Unidas y la Unión Europea, subrayando los temores de una división de Kosovo por las diferencias étnicas luego de la declaración de independencia del 17 de febrero.
La mayoría de los países de la Unión Europea y Estados Unidos han reconocido la declaración unilateral de independencia de Kosovo, pero ni lo serbios kosovares, ni Serbia reconocen al nuevo estado.
Serbia aumentó el nivel de seguridad en sus fronteras, advirtiendo que la volátil situación corría el riesgo de provocar una nueva matanza de los albaneses contra la minoría de 120.000 serbios que habitan Kosovo.
La redada coincidió con el aniversario de los disturbios albaneses del 17 de marzo del 2004 contra los serbios, en los que 19 personas murieron y cientos de casas e iglesias fueron incendiadas.