Guardianes de los tesoros culturales de Florencia temen que las propuestas para permitir a los dueños de mascotas de la región llevar a sus perros y gatos a restaurantes, teatros y otros lugares públicos arruinarán la experiencia estética toscana.
El director de cine Franco Zeffirelli, que tiene perro y es residente de la capital regional, Florencia, dijo que está de acuerdo con cualquier ley que proteja "la dignidad del mejor amigo del hombre", pero que creía que es ir demasiado lejos permitir que se sienten en las plateas con sus dueños.
"Los perros y gatos son un poco como los chicos y deberían estar en lugares que disfruten. Nunca los llevaría a La Scala (ópera de Milán)", indicó al periódico Corriere della Sera. "Sería una tortura para ellos", agregó.
Se espera que una nueva ley patrocinada por los opositores a la "discriminación animal" sea aprobada por la asamblea regional. Revocará una prohibición a las mascotas en lugares públicos, en tanto tengan los certificados de vacunación apropiados y se los mantenga con correa.
Los defensores de la nueva ley creen que reduciría la cantidad de gatos y perros abandonados cada año al costado de los caminos, haciendo que las mascotas dejen de ser un inconveniente para sus dueños.
Pero la directora de museos de Florencia, Cristina Acidini, estaba horrorizada por la perspectiva de tener mascotas desfilando por las Galería Uffizi junto a obras maestras de Leonardo, Miguel Angel y Botticelli.
"Amo a los animales, pero no creo que un museo sea el mejor lugar para ellos", dijo.
"Los museos son lugares concurridos para la contemplación artística. Los pit bulls y gatos atigrados, sin mencionar los loros y peces, no se sentirían en casa, sufrirían", agregó.