- MAR. 17, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Además de felicitar la loable iniciativa de carácter humanista y la adhesión de los artistas de Colombia, República Dominicana, España, Venezuela y Ecuador que lo hicieron posible, el aplauso es para el público asistente –representante de millones de hermanos latinoamericanos que no quieren saber de odio ni de armas–, que con presencia y entusiasmo clamó por la paz.
De hoy en adelante el concierto de Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza con Venezuela, será un referente difícil de obviar para los actores políticos que pretendan la beligerancia, porque sus asistentes les manifestaron que esa no es la vía para el cambio que quieren los pueblos.