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Edición del DOMINGO 16 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Cine 
Desde Cartagena (2)
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Caio Blat, del filme brasileño Prohibido prohibir, premio al mejor actor.
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Carlos A. Ycaza | cicaza@eluniverso.com

El festival de los nuevos talentos. En el 48º Festival de Cine de Cartagena se celebró el trabajo de una reciente camada de directores y actores latinoamericanos.

“Boteritos, Boteritos, bonitos y baratos”, decía un vendedor callejero en la magnífica Plaza de la Iglesia de San Pedro Claver, en pleno centro de la ciudad antigua y amurallada de Cartagena. El hombre llevaba en las manos réplicas pequeñas de las obras del famoso escultor colombiano Fernando Botero. La alegre informalidad de este caluroso y turístico puerto es contagiosa, y al parecer nunca fue enturbiada por los lamentables sucesos de una crisis política que parecía acompañar al Festival de Cine hasta su clausura el viernes 7.

Allí se entregaron los premios India Catalina –una dorada efigie de semblanzas oscarinas– a los mejores profesionales en varias categorías, en una ceremonia donde la elegancia estaba fuera de lugar y las teñidas tropicales, los jeans y las melenas subieron al escenario varias veces, a pesar de que muchos de los galardonados no estuvieron allí. Fue una lástima no conocer a los actores Caio Blat (Brasil) e Inés Efrón  (Argentina).

Pude ver sus películas, no así la puertorriqueña Maldeamores, la  ganadora del premio al mejor largometraje, dirigida por Carlos Ruiz y Mariem Pérez, primer filme de una joven pareja que antes incursionó en el cine publicitario. Había tentaciones en otras pantallas ese día y en estos festivales es casi imposible ver todos los largometrajes en competencia, un trabajo que le toca siempre al jurado.

Caio Blat protagonizó Prohibido prohibir, filme brasileño del director chileno Jorge Durán, realizador que dejó su patria hace décadas después de la caída de Allende. Durán estuvo presente en Cartagena y este profesor de cine de la Universidad de Río de Janeiro ha dramatizado un tierno triángulo romántico entre estudiantes, en una urbe modernista que la película captura pictóricamente en toda su desvencijada grandeza, especialmente en los momentos más dramáticos.

Blat es Paulo, disipado estudiante de medicina que comparte aposentos con León (Alexandre Rodríguez, el chico negro de Ciudad de Dios). León inicia una relación amorosa con Leticia (María Flor) y cuando esto se traslada a la intimidad hogareña la relación se bifurca.

Paulo es el eje de Prohibido prohibir y para este no tan rebelde si hay muchas causas por las cuales luchar, que siempre esconde en una faz bonachona y descachalandrada. Durán conoce a estos jóvenes y su extraordinaria sensibilidad para adentrarnos en sus andares es el gran logro de la cinta, especialmente cuando Paulo debe asumir compromisos éticos hacia el amigo por su ardiente atracción con Leticia.

Alrededor de ellos están las pequeñas y grandes historias de una sociedad carioca sumergida en violentos conflictos sociales. “Yo tengo hijos de la edad de mis protagonistas y nunca podré tener una visión negativa de la juventud actual, quizás ellos saben que no pueden salvar el mundo, pero sí resguardar la estabilidad de un amigo”, señala  el director.

El hallazgo de la directora argentina Lucía Puenzo también está en el  casting  de XXY, su muy humanista visión del drama de una joven hermafrodita en un círculo familiar que parece evitar el problema, especialmente cuando la adolescente Alex (Inés Efrón en una reveladora actuación) se siente atraída por Álvaro (Martin Piroyanski), joven de una sexualidad que parece indefinida y que solo se va a discernir en su primera relación amorosa.

En este trastocado menage, XXY podría entrar en los conflictos más fáciles y comerciales, por lo escabroso del tema. Pero no; la Puenzo logra airear el drama y acercarnos a estos chicos y sus familias con un enfoque realista y serio.

Cartagena y su oxígeno festivalero se me han pegado. Así que les traeré un poco más de sus sorpresas la próxima semana.


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