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Edición del DOMINGO 16 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Adaptación escolar, una familiaridad indispensable
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Atrapar al niño con amor es uno de los secretos que algunos educadores emplean para que le agrade su nueva escuela.

Estudiar por primera vez en una  escuela o jardín de infantes requiere de un periodo para habituarse. Además, tanto padres como hijos deben confiar en la institución educativa que escogieron.


Atrapar al niño con amor es uno de los secretos que algunos educadores emplean para que le agrade su nueva escuela. Normalmente en el primer día de clases los pequeños, que no reciben adaptación, se desesperan y creen que sus padres los han abandonado y estos a su vez, se sienten tan culpables que terminan llorando junto a ellos.

Para evitar esos momentos de angustia, según Débora Rodríguez Aguirre, psicóloga clínica del departamento de Psicología del instituto particular Abdón Calderón, es necesario que los padres primero se tomen un tiempo para recorrer diferentes centros educativos y jardines,  y así seleccionar el más propicio de acuerdo a sus requerimientos y exigencias.

Incluso se sugiere llevar a los niños a conocer varias instituciones para que se vayan familiarizando. También deben considerar que en los niños de edad escolar la adaptación se vive de modo distinto. Por eso es necesario hacerlos participar en la elección de la nueva escuela, considerando su opinión, aun cuando la decisión de elegir el lugar dependerá siempre de los padres.

En ocasiones, algunos padres toman decisiones sin dialogar o informar a los hijos sobre su nueva escuela. Lo hacen a último momento, esto es contraproducente al proceso de adaptación.

Decisión tomada
Cuando la decisión ha sido tomada es fundamental que los futuros alumnos se sometan al proceso de adaptación. La doctora Patricia Ortega, directora de primaria de la Academia Buque Mayor, agrega que los pequeños van a asumir nuevos esquemas en su vida, como, por ejemplo, ambientarse a un lugar que no conocen, a un equipo de maestros, al sistema que lleva la institución. Además, tendrán que conocer cada uno de los espacios y las reglas que deben aprender a cumplir.

Para ello se les hace un tour de ubicación. De esta forma sabrán dónde queda la dirección de primaria, el departamento médico, los salones de clases o el patio donde van a jugar.

Este recorrido servirá para que al inicio de clases  poco a poco se desenvuelvan solos. Esta acción se considera una educación para la independencia porque a los 5 o 6  años de edad  todavía viven muy dependientes de papá y mamá.

Según Amparito Zambrano, del jardín de infantes Golositos,  en este periodo es importante no invadir el espacio del pequeño. A ellos hay que darles tiempo para que conozcan al profesor,  antes de abrazarlos y cargarlos sin tener su consentimiento.

“Los pequeños deben sentirse respetados como personas desde el primer día. Además, hay que considerar su deseo de que los toquemos o no. Lo mejor que se puede hacer es hablarles con ternura, mirarlos a los ojos y decirles su nombre, sobre todo, hay que escuchar lo que tienen que decir”.

Rodríguez recomienda que los padres durante los primeros días de adaptación acompañen a sus hijos durante un determinado tiempo de la jornada del jardín para asegurarse de cómo él se va desenvolviendo; y si surge el llanto pueda calmarlo.

“Vale recordar que la separación debe hacerse de la mejor forma posible, verbalizando al niño todo cuanto va a ocurrir, repitiendo que mamá  o papá más tarde regresa y volverán a estar juntos, sería muy traumático que la separación se haga en forma abrupta”.

Padres muy preocupados
Existen algunos padres que sin darse cuenta pueden entorpecer el proceso de adaptación cuando se dejan invadir por la desconfianza, la inseguridad o el temor de que la maestra no pueda cuidar bien a su niño.

Suele ocurrir que los progenitores no sientan aceptación por la maestra o maestro asignado; y caen en el error de hacer comentarios negativos o desfavorables de estos frente al menor. Siendo así, dice Rodríguez, el pequeño puede caer en un conflicto de lealtades y contradicción por lo que siente hacia su maestro vs. lo que siente hacia sus padres.

Pero hay padres que al contrario confían en la maestra y permiten que sus hijos entren a clases con seguridad. Generalmente, manifiesta   Ortega, los progenitores desde el primer día de clases los llevan a la escuela y se van. Ocurre  porque están convencidos de que dejan a sus hijos en la mejor institución. Un sitio que le ha brindado gran apertura y en donde les han hecho sentir confianza, sobre todo, que sus hijos están realmente con profesionales.

También ayuda mucho el buen trato que reciben los niños en la adaptación y a partir de allí durante  el año escolar. “En la Academia Buque Mayor, por ejemplo, hay un proyecto  llamado Formar niños y adolescentes felices. El propósito es hacer que los estudiantes se sientan bien. Se ha comprobado que el sentirse amados y respetados  los ayuda a tener éxito en el aprendizaje y en su integración social”.

Nuevos compañeros
Cuando un niño llega a una nueva institución se encuentra con otros que provienen de distintos hogares y  costumbres. Algunos dirán malas palabras o les gusta pelear, según Ortega. Ante esa realidad los profesores  tienen la responsabilidad de educarlos y ayudarlos a convivir en sociedad.

También hay que considerar que existen niños que les cuesta un poco integrarse a sus compañeros y quizás otros no tanto, porque les resulta fácil hacer amigos; pero esto depende del grado de madurez y  personalidad.

Ortega recomienda organizar eventos en la escuela para fomentar la intregración, porque ayuda mucho a sociabilizar.   Por esto, a veces, se les pide a los niños que colaboren con colas, sándwiches o galletas para hacer un  lunch  social. En ese momento la psicóloga de la institución debe dar una charla para explicarle qué es la confraternidad, la importancia de respetar a los demás y lo que significa la amistad.

También, indica  Rodríguez, hay que considerar que en los niños más grandes la integración al grupo es lo más importante para favorecer la adaptación. De ahí que el maestro o maestra debe saber manejar juegos recreativos y dinámicos.

Y para los padres, ellos  deben tomar un papel activo en beneficio de sus hijos. Resulta positivo, por ejemplo, que tomen contacto con progenitores  de los demás niños del salón y organicen actividades como tardes de juego, salidas al cine, entre otras, a fin de lograr que los niños socialicen fuera del contexto escolar. Así todos estarán contentos   de pertenecer a una institución que se preocupa tanto del alumno como de los padres. (S.M.)


Fuentes: Patricia Ortega. Telf.: 287-4800, Ext. 1305 y Mg. DéBora RodríGuez Aguirre. Telfs: 238-0002 /  (08)640-4003.
Foto: Niños de la Academia Buque Mayor en el periodo de adaptación: Alberto y Ricardo Reyes y Emily Salazar.


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