Los viajeros que no confían en el agua del arroyo de una montaña o de la llave de una habitación de hotel frecuentemente han recurrido a sustancias químicas o filtros para purificarla. Ahora también tienen una opción de alta tecnología: revolver el agua con una ligera varita portátil que emite rayos de luz ultravioleta.
La varita puede limpiar un litro de agua que esté clara —pero podría albergar microorganismos listos para destrozar el estómago— en 90 segundos. La luz de alta frecuencia daña el ADN de las bacterias, virus y protozoarios en el agua, como la giardia y el cryptosporidium, para que no puedan reproducirse y causar estragos.
Para hacer al proceso de desinfección más fácil de monitorear para los usuarios, la SteriPen JourneyLCD (129,95 dólares), un nuevo aparato en el mercado, tiene una pantalla de cristal líquido que proyecta un conteo regresivo durante la purificación (48 segundos para medio litro, 90 segundos para un litro) y una carita feliz al final para indicar que la tarea está concluida.
El dispositivo, que pesa unos 140 gramos, con todo y sus dos baterías desechables, se venderá en tiendas de artículos para acampar, agencias de viajes y otros establecimientos a partir de abril y en línea en rei.com y otros sitios, informó Edward A. Volk-wein, presidente de Hydro-Photon, compañía en Blue Hill, Maine que fabrica la unidad.
La pantalla de cristal líquido y sus mensajes son una buena idea, apuntó James P. Malley Jr., profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de New Hampshire, en Durham, quien se especializa en el uso de luz ultravioleta para tratar el agua potable. “Cuarenta y ocho segundos es mucho tiempo para algunas personas”, dijo Malley respecto al proceso de purificación con la varita. Sin una pantalla que las guíe, las personas podrían tender a realizar un trabajo incompleto de desinfección.
Revolver cuidadosamente el agua que se está desinfectando es importante, para que los fotones liberados por el foco ultravioleta puedan penetrar a los organismos en el agua. Malley también recomendó filtrar el agua aparentemente transparente al menos con un trozo de cedazo de malla fina, por ejemplo, antes de purificarla. “La luz ultravioleta no pretende reemplazar a los filtros”, añadió.
Si el agua tiene color de té, tiene un tono naranjoso o amarillento, o tiene objetos como hojas en ella, los aparatos de luz ultravioleta no funcionarán bien, indicó.
Por ejemplo, “uno no querría usar estos dispositivos para desinfectar sidra de manzana”, aseguró. “La luz no penetraría”.
La lámpara que crea la luz ultravioleta, que tiene una longitud de onda de 254 nanómetros, es buena para 10 mil tratamientos —unos 9.400 litros de agua — informó Miles Maiden, inventor de la SteriPen y presidente ejecutivo de Hydro-Photon.