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Celular se convierte en red social para jóvenes

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A Savannah Pence le gusta enviar mensajes de texto mientras su padre, John, intenta ponerse al día con la tecnología.
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Marzo 16, 2008

Por LAURA M. HOLSON

Los niños dependen cada vez más de aparatos tecnológicos personales, como los teléfonos celulares, para definirse y crear círculos sociales separados de sus familias, lo que ha cambiado la manera en que se comunican con sus padres.

Los analistas de negocios y otros investigadores esperan que la popularidad del celular —junto con la movilidad y la intimidad que brinda— explote y acelere estas tendencias aún más.

“Para los jóvenes se ha convertido en un elemento que ayuda a forjar su identidad y transformar su psique”, afirmó Sherry Turkle, psicóloga social y profesora en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien ha estudiado el impacto social de las comunicaciones móviles. “Al crear una nueva tecnología nadie realmente comprende cómo será usada o cómo ésta puede cambiar una sociedad”.

Señala que es probable que estas tendencias continúen ahora que los celulares se transforman en mini computadoras portátiles, artefactos de redes sociales y mini pantallas de cine.

Los vendedores y fabricantes de celulares se muestran más que felices de llenar la brecha generacional más reciente. En otoño, Firefly Mobile lanzó el glowPhone, para preescolares; tiene un pequeño teclado con dos botones de marcación rápida con las imágenes de una madre y un padre.

AT&T promueve su servicio inalámbrico con comerciales de televisión que se burlan de una mamá que no entiende el argot de celular de su hija.

Hasta el momento, la capacidad de los padres para localizar a sus hijos en el momento que quieran les aporta a las familias más ventajas que desventajas. Russell Hampton, quien está divorciado, dice que es fácil contactar a su hija Kate, de catorce años, a pesar de que viven en diferentes husos horarios. Y los estudiantes universitarios que se encuentran escasos de tiempo, como Ben Blanton, estudiante de primer año que juega béisbol en la Universidad de Vanderbilt, en Tennessee, puede enviarles mensajes de texto a sus padres a su conveniencia.

“Enviar mensajes de texto está entre llamar y enviar un correo electrónico”, explicó. Ahora ni siquiera considera la posibilidad de escribirle una carta a su madre, Jan. “Quita demasiado tiempo”, dijo.

Pero los celulares, los mensajes instantáneos, el correo electrónico y similares han fomentado a los usuarios más jóvenes a crear su propio lenguaje inventivo, estrafalario y muy privado. Eso les ha dado la oportunidad de esencialmente ocultarse ante la vista de todos. Aunque están más conectados que nunca, también son mucho más independientes.

En un sondeo dado a conocer hace 18 meses, AT&T descubrió que entre 1.175 padres entrevistados por la compañía, casi la mitad aprendió a enviar mensajes de texto gracias a la instrucción de sus hijos. Más del 60 por ciento de los padres estuvo de acuerdo en que los celulares los ayudaban a comunicarse, aunque algunas veces los hijos no querían escuchar su voz en absoluto.

Al preguntarles si sus hijos querían una llamada o un mensaje en el que les recordaba que llegaran a casa a su hora establecida, por ejemplo, el 58 por ciento de los padres señaló que sus hijos preferían un mensaje de texto.

Savannah Pence, de quince años, dice que aunque quiere estar en contacto con sus padres, también quiere que mantengan su distancia. “No envío muchos mensajes frente a mis padres porque los leen”, dijo.

Al principio, John Pence, que tiene un restaurante en Portland, Oregon, no estaba seguro de cómo relacionarse con su hija.

“No sabía cómo comunicarme con ella”, comentó Pence. “Tuve que aprender”. Así que tomó un breve curso de cómo enviar mensajes de texto, que le dio Savannah.


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