La lista de más de 150 reas que iban a ‘encuentros’ con los varones bajó a 74 en la Penitenciaría.
“Nosotras buscamos una pareja que nos apoye moral y económicamente. No es por prostituirnos, tienen que entendernos”, recalca una detenida europea que permanece desde hace tres años en la cárcel de mujeres de Guayaquil, donde once días atrás se denunció a una supuesta red de prostitución que involucra a varios empleados penitenciarios, cuyas identidades se mantienen en reserva, aunque ya se les abrió un expediente administrativo.
Prefiere proteger su nombre, pero esta mujer alta, de piel canela y cabellos ensortijados, a quien llamaremos Lorena, reniega del trato que ha recibido en ese reclusorio, pues aseguran algunas amigas debían pagar de 20 a 60 dólares para que los jueves les permitan trasladarse a la cárcel de varones, y poder participar de la ‘visita íntima’, como llaman al encuentro semanal que tienen entre sí las personas que están presas.
Pese a que formó el grupo de ocho internas: cuatro ecuatorianas e igual número de extranjeras, que decidió denunciar hace once días la extorsión, Lorena afirma que nunca tuvo que “pagar” a empleados carcelarios encargados de organizar la lista de las reas que tenían derecho a encuentros “íntimos” con sus parejas que están recluidas en la cárcel contigua.
Revisando los nombres de esa extensa nómina fue como, según las nuevas autoridades de la Penitenciaría, se descubrió que varias de las más de 150 detenidas se habían registrado para visitar a un mismo hombre. Eso lo índica la nueva directora de la cárcel, Lisette Ruilova.
También informa que esta situación era investigada hace varias semanas, porque venía realizándose “hace años”.
Cuando se descubrió el ilícito se suspendieron las ‘visitas intimas’, pero solo por cinco días, “porque las detenidas se deprimen demasiado si no se les permite acudir a ver a sus parejas”, sostiene la directora; mientras varias salen por el portón de la cárcel con sus mejores trajes, perfumadas y bien maquilladas. Van al encuentro con los hombres, quienes cada jueves también se arreglan “para ellas”.
Es por eso que esa medida se levantó el miércoles pasado en la tarde, después de una depuración de la nómina de las más de 150 presas. “Yo no soy prostituta. La que quiere serlo, lo es porque quiere. Aquí y donde sea”, decía el jueves una extranjera mientras iba a la cárcel de varones a visitar a un familiar.
“Hicimos una labor minucioso con la nueva trabajadora social (Mónica Santos). Las listas están casi depuradas, tenemos que analizar más detalles para ratificar o rectificar el trabajo hecho en un día, con tal de permitirles acercarse a las parejas”, decía Ruilova, una vez cumplida la jornada del jueves, en que recuperó la libertad una ecuatoriana de las denunciantes.
“Ahora, en el arreglo de las listas de las visitas íntimas, detectamos que las identidades de reportados como cónyuges estaban cambiadas.
También había nombres de supuestos familiares que no concordaban con los apellidos de las detenidas”, comenta la trabajadora social.
“La investigación ahora está a cargo del Ministerio Fiscal y de la Dirección Nacional de Rehabilitación Social”, manifiesta el director de la Penitenciaría del Litoral, donde él asevera que las personas involucradas en la supuesta red de prostitución siguen laborando, ya no entre las mujeres, “con quienes estaban haciendo una fortuna, que dejaba más de $ 3.000 cada jueves”, cuando la ‘visita intima’ se convertía en un gran negocio de prostitución, en el cual Lorena dice que no participó.
Detalles
Tras las rejas
Población
En la cárcel de mujeres de Guayaquil hay 306 reas, antes de octubre del 2007, cuando salió la primera mujer favorecida con el ‘24-8’ que libera a quienes no han sido juzgados en un año, había 485 detenidas
Delitos
El 70% de las recluidas es por tráfico de droga.
Indulto
Desde el pasado 27 de diciembre en las cárceles de Guayaquil y Quito hay más de 200 mujeres sentenciadas por tráfico de drogas.
Ellas esperan ser beneficiadas por el indulto que se les otorgará a más de 1.600 reos en el país.
Francisco Banchón R.
DIRECTOR DE LA PENITENCIARÍA
“Tan profundo venía siendo el ilícito, que de las casi 200 presas, el grupo quedó en apenas 74 mujeres”.
Mónica Santos
TRABAJADORA SOCIAL
“En el arreglo de las listas..., detectamos que las identidades de los reportados como cónyuges estaban cambiadas”.