El temporal de este año ha cambiado las condiciones de vida de moradores de varias ciudadelas.
Colocar la refrigeradora sobre bloques o una silla de madera, poner el televisor en la cama o encargar los muebles en otras viviendas es lo que han hecho algunos moradores del norte de la ciudad, debido al fuerte invierno registrado en los últimos meses.
“Este año es el peor”, dice Silvia Gómez, de 23 años, al comparar el invierno anterior con el actual. Recuerda que el pasado lunes no pudo dormir.
“Fue horrible. La casa se me llenó de agua y veía cómo las cosas nadaban. El agua llegó hasta el filo de mi cama y mojó los colchones”, sostiene.
Esta ama de casa, quien vive en la mz. 50 de Las Orquídeas, indica que ese día estuvo sola con sus dos pequeños hijos. “No estaba mi marido y no sabía qué hacer, ya que el agua tapaba los enchufes y temía por la vida de mis niños”.
Afirma que ha perdido un televisor, una cómoda, donde colocaba la ropa de sus hijos, dos colchones y otros enseres.
Mientras que José Arias, de la mz. 53 en la misma urbanización, manifiesta que ya no puede vivir en ese sector.
“Cuando llueve uno duerme con un ojo abierto y el otro cerrado. El agua se filtra por todos lados, incluso salen los excrementos del baño”.
Arias agrega que debido a este malestar ha tenido que endeudarse con otra casa. “No podemos adquirir nada, con este invierno se daña todo. Las pocas cosas que tenemos están sobre una cama y los muebles encargados en la casa de mi cuñado. Esto no es vida, por eso tuve que comprar una casa y ya por fin voy a salir de aquí”.
Raúl Mejía, coordinador regional del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), señala que los cerros que hay en el norte inciden en que sea el sector más afectado de Guayaquil durante la presente estación lluviosa.
En las elevaciones se acelera el proceso evaporación-lluvia debido a la menor distancia que el aire caliente tiene que recorrer para llegar a las nubes.
Una historia similar a la de Gómez vivió Mercy Zambrano, habitante de Los Vergeles. Comenta que debido a los constantes aguaceros tuvo que rellenar la sala de su casa.
Asegura que con ello evitará que el agua entre a su domicilio y dañe los enseres como ha ocurrido en este invierno.
Su hija, Cristina García, indica que en los días de lluvia no se puede ni dormir. “Así sea con una pequeña lluvia la calle se inunda y cuando vamos a la sala está todo lleno de agua. Hay ocasiones en que tenemos que mover el equipo, los muebles, los adornos y demás cosas para que no se dañen”.
García dice que a la casa no entra solo agua, sino también tierra, ya que las calles de su sector no están pavimentadas.
Después de las lluvias, Cristina sostiene que viene la tarea más difícil: tratar de sacar el líquido que está mezclado con tierra y colocar nuevamente las cosas en su lugar.
En Los Sauces, Alborada y La Garzota sus habitantes se quejan de que las inundaciones se dan por problemas con el alcantarillado.
“El agua se queda estancada varias horas. Los vecinos en ocasiones han tenido que sacar la tapa de la alcantarilla para que baje rápido”, expresa Hilda Cabrera, moradora de la cuarta etapa de la Alborada.
Mejía señala que en esta semana las precipitaciones tendrán un carácter de moderado, aunque no descarta uno que otro aguacero intenso.
Agrega que los últimos diez días del mes habrá una especie de veranillo, lo cual no implica que cesen las lluvias.
Vientos
Los vientos que se producen en Guayaquil y el resto de la Costa no son de características huracanadas, sino más bien se denominan tipo ráfagas.
Recomendaciones
No salir a zonas abiertas, desconectar aparatos eléctricos, quitarse objetos de uso personal que sean de metal y no buscar protección en árboles aislados.