El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, desestimó este lunes que una fuerza internacional asuma el control de la frontera colombo-ecuatoriana, tras visitar la zona donde se produjo el ataque contra las FARC que mantiene rotas las relaciones entre los dos países.
Insulza encabezó la misión que inspeccionó el sitio bombardeado por Colombia, a unos 275 km al noreste de Quito, durante el operativo que dejó una veintena de muertos, incluidos un mexicano y el número dos de la guerrilla marxista Raúl Reyes.
"Creo que es muy difícil, muy difícil, controlar una frontera (de unos 600 km) como esta. Como también es difícil realmente que otros países que no son de la región contribuyan con muchas fuerzas militares", dijo Insulza al referirse a la propuesta de Quito de resguardar internacionalmente la línea limítrofe.
Antes de mirar esa opción "vamos sobre todo a ver la posibilidad de unos acuerdos concretos, serios" en los que pueda "haber una verificación civil, política de dichos acuerdos", declaró el máximo representante de la OEA.
"Las dos cosas que nos interesarían (ahora son) saber cómo ocurrieron los hechos y segundo qué es lo que se tiene que hacer para evitar que vuelvan a producirse", agregó.
La comisión integrada por seis representantes, entre quienes se encuentra el presidente de OEA, José Miguel Insulza, salió a las 09:00 desde la Base Aérea Mariscal Sucre de Quito hacia Lago Agrio.
Junto a la misión de la OEA, fueron el vicecanciller de Relaciones Exteriores, el Ministro de Gobierno y otras autoridades ecuatorianas.
La delegación arribó a Lago Agrio pasadas las 10:00. En este lugar abordaron un helicóptero que los llevó al sector de Angostura, sitio del bombardeo del ejército colombiano, para la inspección.
La delegación recogió en el sitio toda la información posible con testimonios y evidencias sobre la incursión para elaborar el informe que se presentará ante el Consejo de Cancilleres el próximo 17 de marzo.
Esta noche esperan dirigirse a Colombia a las 20:00.
Temor de pobladores
En Puerto Mestanza, los pobladores colombianos que habitan en esta parte de la frontera ecuatoriana se encuentran más tranquilos luego del acuerdo entre los presidentes de Ecuador y Colombia, pues temían que debido al problema los regresen a su país.
Otros pobladores se preparaban para la guerra, planeando estrategias para ponerse a buen recaudo, reportó Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil).